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lunes, 13 de junio de 2011

Entrevista: Quique Alcatena

¿Quién es?
Dibujante prolífico de historietas argentino, Quique Alcatena ha realizado trabajos para Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina. En los 80s, Alcatena nos invito a recorrer lejanos planetas a los límites de la imaginación con sus historietas de ciencia ficción. En la actualidad sus trabajos minan cada vez más la riqueza  del subconsciente humano de todo rincón de nuestro planeta azul, sacando a la luz monstruos de pesadilla, sus historietas se inspiran en  mitologías de las culturas del mundo para presentar al lector una fantasía encantada, a veces terrorífica, pero siempre intrigante. Hace ya casi 30 años que colabora con Eduardo Mazzitelli, con quien actualmente realiza la serie Shankar y mil cosas más. Entre sus recientes publicaciones en América Latina cuentan Nuggu y los cuatro, Acero Liquido, Imperator

Página(s) Web: Quique Alcatena
Entrevista realizada el 13/06/2009*

Me gusta la pintura, la ilustración… pero yo me quedo con la historieta.

Cuando haces algo con alma  y pones todo, de alguna forma se nota y empezás a trascender… y te abrís nuevas posibilidades de trabajo.

A mi lo formal no me interesa. No me interesa dibujar “bien”. Es más, yo no creo que dibuje “bien”.  No es una falsa modestia.

Por ejemplo: nunca me intereso dibujar lo que veo en la calle. Me gusta observar, que se yo. Pero el dibujo mismo, no me interesa. Tiene que ser contando una historia, y un tipo de historia, que tenga un clima, que tenga atmosfera… ya sea la Inglaterra en el siglo XVIII con sus piratas, ya sea el Ramayana, pero que te lleve a un lugar diferente, a algo pintoresco. Por eso me gusta mucho Pratt también. El dibujaba unas historias donde su dibujo te llevaba… tiene que ver con las cosas que le gustaba hacer…

A mi me gusta contar historias.

¿Que tiene la historieta que no tiene la ilustración?
Pagina de la historieta de Inferno.
Quizás lo que tiene es la secuencia… hay algo en esa sucesión de los cuadritos. Vos ves una página ya el hecho de verla entera, eso es algo. Una ilustración grande no te lo transmite, es otra cosa. Hay quienes dicen que el cine es como la historieta, pero ojo, uno de los elementos fundamentales de la historieta es que antes de leer, cuadrito por cuadrito, vos ves la página entera. No es como en el cine que vos vas descubriendo en la medida que te lo van mostrando. Acá ves todo, y después lo lees. Esa interrelación entre los cuadros, el tamaño de los cuadros, el equilibrio entre negros y blancos, las masas de luz y de sombra, los tramados, produce un efecto en la cabeza que en el cine no lo lográs. Hay algo en el armado de la página, la secuencia, y de contar una historia.

A mi lo que me frustraba de la ilustración es que los dibujos estaban muy separados. Pensaba, que lastima que no ilustraron esta escena que estaba buena también… en la historieta tenés todo ese rollo, me parecen fascinantes.

Tiene mucho detalle tu trabajo, ¿cuanto te tardas, como trabajas?
34x24. Empiezo por cualquier orden. A veces tengo ganas de dibujar este cuadro y lo hago primero, el otro después. No tengo un método. También cambio en cuanto diagramación, hago más complejas, otras más clásicas, depende un poco como se me presenta en la cabeza. El tiempo no se decirte… nunca me lo controle, no me lo quiero controlar. Me tiene que tomar lo que me tiene que tomar.

Y, a veces, una cosa que parece que tiene mucho detalle, lo haces rápido. Cuando la imagen la tenés clara, sabes lo que querés mostrar, después es cuestión de un poco de paciencia. Quizás hay cosas que las empezás porque son un poco más complicadas, o los enfoques se te resisten al principio…

A lo mejor llevo dos páginas por día—pero he llegado a hacer siete. Sin dormir, tengo fecha de entrega… se nota. (¡Trato de que no se note!)

Si no cumples la fecha de entrega, no podés vivir de esto. Una, dos veces, te lo dejan pasar. Pero si les complicas mucho, no…

Por supuesto del trabajo tiene que ser bueno; pero a la mayoría de los editores les interesa el trabajo en tiempo, no que sea excelente. Que sea correcto.

A veces uno se engolosina y pone cosas de más. Pero creo que es también lo que te marca, lo que define cada estilo. A mi me encanta como dibuja Pratt, pero a mi me sale hacer esto.

¿Tienes algún bocetero, un sketchbook?
Lo que ves es lo que hay. Yo boceto en la página. Nunca hice bocetos, nunca guarde un sketchbook… me encantan los sketchbook de la gente, pero nunca tuve esa costumbre. Yo ponía lo que tenia ¡BooM!, ahí.
A lo mejor en el costado de la página hacia un diseñito, y después yo lo tiro, yo no lo guardo, no tengo esa costumbre.
Historieta sobre Las Mil y Una Noches.

Siempre has manejado mucho blanco y negro, con muchas capas y con una presentación con algunos elementos que parecen de grabado…
Eso lo aprendí mirando a Doré, mirando a Frankenstein de Bernie Wrightson, ese pasado de tinta que imita el grabado. Bernie estaba haciendo eso en Frankenstein, imitando el trazo que hacia Franklin Booth o de Coll en algunas cosas. Me gusta mucho a partir de estos artistas, el gris no por tramas cruzadas, sino a partir de paralelas menos gruesas, más o menos separadas, y lograr el gris a partir de esas líneas que no se cruzan. Es más difícil de hacer, pero tiene un efecto muy interesante. 

Manejas muchísimos personajes, ¿quiénes son los más cercanos a tu corazón?
Creo que tengo mucho la influencia de Howard Pyle y de los grandes ilustradores americanos que ilustraron piratas. Pyle, Wyeth, eran grandes ilustradores. Y las viejas reproducciones de historietas de piratas, lo de Pratt de piratas, y la de Enrique Breccia en La Isla del Tesoro, todo los que han dibujado piratas, es un género que me encanta.

No se si tengo un personaje… no se si me interesa tener un personaje. Quizás sea malo, porque ¿a lo mejor tener un personaje te permite trascender…?

¿En que andas trabajando ahora?
Ahora estoy trabajando en una serie que se llama Shankar. Sale en Italia en Eura. Es la serie más larga que hice hasta ahora. Es interesante porque tuvimos casi 600 páginas, son sagas de 60 páginas cada una. Pensamos: que personaje se bancaria hacer muchas historias, imaginamos a una ambientación, un formato que nos permita pasear el personaje por todo el mundo, que nos permita contar las historias que queremos contar… una especie de Corto Maltes, pero con un ingrediente bien fantástico. Trabajo fijo con Eduardo Mazzitelli.

Alcatena ha realizado varios trabajos
que retratan el rico imaginario de Japón.
Shankar es un poco la historia del rey del mundo, la tradición ocultista de fines del siglo XIX. Y este es el rey del mundo, pero no quiere serlo. Entonces escapa, y vagabundea por todo el mundo teniendo aventuras. Se llama Shankar porque viene de “Blanco”, porque era una encarnación de Shiva.

La primera saga se desarrolla en la India y Escandinavia, luego van a Japón, etc. En la saga Japonesa hay una especie de descenso al infierno, y justamente ahí juego con toda la iconografía japonesa, que siempre me fascino. Los diseños de los duendes japoneses—el imaginario japonés, ¡es extraordinario! ¡Pero también lo es el  de muchísimos otros lugares! Todo el mundo tiene cosas e historias para contar. Por ejemplo, en esta historia incluí un breve episodio de un cazador de monstruos, que había cazado monstruos de las Filipinas. Entonces, investigue cuales eran los monstruos del folklore filipino. No son muy conocidos. ¡Pero hay cada criatura! ¡Que buenos son! Y así en todos lados...

Retratas a muchas culturas para las cuales parece que hay que documentarse mucho…
Siempre tengo cuidado de que cualquiera pueda entender la historia sin leerse un manual de historia tailandesa (por ejemplo). Eso es la parte visual. Pero, si vos no estas familiarizado con los símbolos, etc., que no quede como una cosa hermética, pero que sirva de telón de fondo para que a vos te despierte la curiosidad, pero que en ningún momento se vuelva elitista.

Me cuido mucho de no hacer una historieta para una minoría, del tipo “Si me entendés, bien, y sino reventá”. No hay que explicarlo todo, pero tampoco hay que ser difícil porque sí; no nos olvidemos que estamos haciendo historietas populares. Si quiero hacer algo  más experimental lo haría en otro medio.
Me interesan muchas cosas. Me gusta mucho el Oriente. Pero me gustan 10,000 cosas más. Por ejemplo: algo que tiene que ver con México, hace años que quiero dibujar la historia de los dos gemelos mayas, El Popol Vuh. ¡Me vuelven loco! ¡Que historia de la puta madre, me parece extraordinario!

Hace muchos años empecé una adaptación de Quetzalcóatl… y la deje colgada. También me encanta la iconografía…

Quiero hacer el episodio de los dos gemelos, y si puedo, todo el Popol Vuh. ¡Tiene unas historias increíbles!
Hay tantas cosas para hacer…

De la historieta Wampuns and Wigwams.
Más adelante, con otro guionista muy amigo,Gustavo Schimpp,  hicimos toda una serie de historias basadas en los folklores de los Iroqueses y los Algonquinos,  ya que también me encanta la cultura de los pieles rojas. Es otra ambientación, otro estilo de dibujo…

Después de una serie de relatos sobre los indios del noreste, queríamos pasar  a contar historias de los pueblos de la costa noroeste del Pacífico, como los Haida y los Tlingit. Pero después me pidieron dedicarme a la series  que hacíamos con Eduardo “full-time”, necesitaban muchos episodios, y no me quedó tiempo para hacer dos proyectos simultáneos.

Todo mi trabajo en general: esto es pensado para consumo europeo. Recién ahora estoy trabajando para el mercado oriental, el mercado de la India, haciendo un estilo más neutro, usando colores diferentes: ya el trabajo lo pienso de otra forma. Todo lo que está solucionado acá en tramas, lo hago en color. Meto tramas, pero a veces las tapo con color. Como va a salir también en blanco y negro, tengo que tener las dos en medio.

Siempre estuvo presente esa influencia en lo que yo hago. Desde que salía Skorpio acá. Siempre me gusto esa mezcla de chico. Esas cosas que de repente te preguntas, ¿cómo te pego tan fuerte de chico que te marco para toda la vida?

Calculo que eran los libros. Vos tenés acceso a los libros, y te gusta mirar,  ¡los libros y las historietas!

¿Cómo funciona tu relación con el guionista  Eduardo Mazzitelli?
Nosotros nos juntamos todas las semanas a charlar. A lo mejor yo tengo la idea, le digo: vamos a hacer una historia habituada en Siam; la vamos cambiando, hablando, tiene algo de lo que yo le dije, le introduce otros elementos, la enriquece… yo a lo mejor aporto la parte que tenga que ver con el background, con la cultura, porque  sobre esas cosas he leído toda la vida.; él, con todos esos elementos, arma una historia.

En Skorpio nos encontrábamos todos en días de entrega. Al final acabamos haciendo lazos muchos dibujantes con los guionistas. Aunque a los editores no les gustaba mucho, pero lo terminaron aceptando, porque era natural, y salían buenas cosas. Con Eduardo desde fines de los 80s estamos con esta ida y vuelta. Hicimos muchas cosas.

 Si el guionista  sabe lo que vos quieres hacer o te interpreta, los trabajos salen mejor que cuando no existe tal contacto.

Ya cuando vino el guion, la historia ya esta charlada. A veces le pido que agregue tal cosa, o altere tal otra, pero la historia no se toca. Como que yo ya se lo que va escribir, el ya sabe lo que voy a dibujar: es una especie de simbiosis que hemos logrado. Lo logras con gente con la que trabajas mucho tiempo… aparte somos amigos personales.

¿Vos comenzaste en la revista Skorpio...?
Marco una época. Cuando se apareció la Skorpio, no había nada como esa acá. De repente, había afiches en la calle, en aquella época, en el ‘74, la tapa numero uno de Skorpio, con la carota de El Corto Maltés. Fue el reencuentro del publico argentino con El Corto Maltes, y con muchos dibujantes que a lo mejor vos conocías de trabajos en Columba, ¡pero dibujando cosas mas copadas! A lo mejor eran cosas muy setenteras… pero, ¡En su momento eran realmente llamativas! Creo que Skorpio fue una buena revista dentro de todo. Tenía mucha variedad. A mi me gustan mucho las antologías. Me gustaba la de Columba, la primera FIERRO

Cuando yo entre a Skorpio, había dibujantes de 30-35 años, y tendría 17-18años. Empecé a ser ayudante. Y empecé a publicar a esa misma edad. Pero, yo, un pibe, accedía al mundo de los dibujantes. No es como ahora que vez muchos dibujantes de la misma edad. Lo ves en Viñetas Sueltas. Tenés mucha gente de 20-30años. Cuando yo era joven no pasaba eso. Quizás porque era más una industria, un trabajo. Quizás porque había perdido un poco la mística como arte, como medio expresivo… Era trabajo, pero con el dibujo. 

Vos también trabajaste para Europa, ¿cómo estuvo laburar en La Thompson?
Era como una especia Columba de Inglaterra. Una editorial escocesa. En esa época, ¡la industria británica del comic era impresionante! Después todas fueron cayendo una a una…

Durante la época de Toutain, todos los artistas  laburando para afuera… y como que muchas industrias europeas cayeron ante el avance del Manga y el Comic Yanqui. Las que más o menos se mantuvieron fueron Francia e Italia.

La Thompson sacaba muchas cosas: los típicos formatos de corta antología (tipo “continuara…”), revistas semanales para cuales dibuje muchos años; y también sacaban libritos sobre la Segunda Guerra Mundial, libros de historieta chiquitos, de dos o tres cuadros por pagina de 64 paginas. Se vendían como el pan—ellos sacaban de fútbol y de guerra. A fines de los 70s sacaron una serie de libritos  de ciencia ficción, que se llamaba Starblazer, y empecé a trabajar ahí. Trabaje años.


Yo disfrutaba mucho porque te permitían hacer lo que quisieras. (Una que otra vez me dijeron que me estaba yendo al carajo…) A veces me tapaban cosas. Eran prácticas comunes en la época. Por ejemplo, mostraba una nave, y alrededor de la nave criaturas raras. Y me las tapaban porque “distraían” no porque yo hubiera hecho algo impropio…

No aparecía mi firma… eran practicas muy comunes. Ahí si, cuando cerró la colección, sacaron unos números donde contaban todos los colaboradores. Ahí yo me entere que había creado un personaje con Grant Morrison, hicimos muchas historias juntos, sin nunca conocernos, porque ellos te mandaban el guion, como se trabajaba en esa época. El guionista le vendía a la editorial, la editorial veía a quien le daba el guion, y al que le tocaba le tocaba.

Aun con todas esas contras, aunque no era un trabajo bien pagado, era mucho trabajo, trabajo continuado.  Pude pagar mi departamento con ese trabajo, casarme y demás. Me fui formando ahí.

Lo que pasa es que después vino la gran crisis editorial de todo el mundo… la implosión que se produce a principios de los noventas.

La Thompson descontinuo casi todo, solo continúo con sus libritos de guerra, y su semanario humorístico, que era muy famoso. Todo lo que fuera más rarito lo corto.

Pero vos fíjate como son las cosas: a través de este trabajo me rastrea  Alan Grant. “¿Quién es ese tipo?” decía. Me rastrea para que trabajemos juntos. Y muchos dibujantes ingleses me conocen por eso.

Cuando haces algo con alma  y pones todo, de alguna forma se nota y empezás a trascender… y te abrís nuevas posibilidades de trabajo. Eso termino, una pena, sigo en contacto con gente que conocí los nombres de los guionistas, (con uno de ellos hicimos una historieta para El Fantasma de Moonstone), y bueno…

Como maestro del dibujo fantástico, ¿crees que la fantasía necesita un referente en la realidad?
Todo tiene un pie en la realidad, siempre. Eso también es lo que lo hace impactante. La combinación de un tipo con aletas, o un edificio que tenga una cara, o este flotando un poco arriba de suelo: eso es lo que hace decir, ¡pucha!

Me acuerdo una vez de una historia de Starblazer, que era una historia muy tipo Lovecraft. Yo buscaba los monstruos, los lugares que Lovecraft decía innarrables, innombrables, de geometría no euclidiana— ¡vos no sabes el agotamiento mental! Yo quería hacer una cosa medio cubista, visto de muchas perspectivas, que tuviera volumen pero que fuera plano… algo que no obedeciera la  geometría  tradicional, que tratara de representar gráficamente… andaba calculando, pensando, quede planchado, agotado físicamente. No se si lo logre o no. Justamente ahí trataba de trabajar sin parámetros.

Fíjate en la pintura de Dalí: tenés el reloj derretido, y la montaña del fondo son las que el conoce de Cataluña… es esa combinación. De repente en nuestra historia siamesa aparecen unos ogros  basados en las estatuas de los guardianes de los templos en Bangkok. Pero en nuestro relato se mueven y pelean contra soldados humanos. La conjunción de las dos cosas produce la extrañeza, pero siempre hay un pie en la realidad, alguna ancla a la historia le tenés que dar. 

Tu trabajo tiene una cuestión muy orgánica también…
Por eso me tira más la fantasía que la ciencia ficción. La ciencia ficción me gusta mucho, los robots, extraterrestres… pero lo orgánico, la cosa del bosque, de la piedra, los elementos me encantan, y referirla con el dibujo. A veces me deliro con la forma del árbol, pero sigue siendo un  árbol básicamente, madera y follaje. Me gustan  mucho las formas de la naturaleza, de los animales, de las flores, de las piedras… me atrae mucho eso. Aprendí mucho de los estampistas japoneses. Rescatar formas de la naturaleza en grafica no pictórica, con línea. Hokusai, sus grandes flores, sus paisajes, diferentes estilos para sugerir vegetación…

En tu trabajo has utilizado viñetas muy experimentales, descompones la viñeta mucho…
Si,  he hecho de todo. He hecho cosas clásicas y otras que no lo son… a veces he hecho decisiones concientes de los formatos, por ejemplo, “esta historieta no va  a tener los cuadros recuadrados” y así lo he hecho. Me acuerdo que me gustaba mucho el laburo de Russ Manning en Magnus por ejemplo que definía los cuadros por el color que se cortaba de repente.

De pronto pienso, esta historia la debería diagramar más clásicamente, esta le saco los cuadros… con los tiempos he aprendido a valorar más la puesta en pagina. Muchas veces cuando haces composiciones raras, te vas un poquito de lo que tiene que ser la historieta (creo), te estas jugando mas al poster o al impacto visual, y a lo mejor la historia sufre un poquito. Vos querés hacer un dibujo lindo, y la narrativa a lo mejor patina. He pecado de eso muchas veces. Es un equilibrio que tenés que guardar.

Me gusta buscar formas aleatorias de ubicar los elementos en la pagina, pero trato, en general, de que la narración no se perjudique, que quede claro el hilo que tiene que seguir el lector. No “cancherear” con el dibujo… es difícil.  Acá “cancherear” quiere decir mandarse la parte, fanfarronear, ¡no tiene sentido!
Tenés que saber donde parar (y a veces no podes parar).

¿Alguna vez has indagado en la pintura…?
No pinto. Me gusta mucho la línea.  Me gustan también muchos pintores, no solamente la historieta. Admiro mucho a los pintores en lo que tratan de color. Me acuerdo cuando fui al Museo del Prado por primera vez, lo primero que quería ver era El Jardín de las Delicias del Bosco, yo vi y me encanto.  Y El Triunfo de la Muerte de Brueghel. Lo que me voló la cabeza del Prado fue Velázquez y Goya… me quedaba horas viendo a Goya. Nunca le había dado tanta bola, pero cuando lo vi, ahí me quede…

Esta la guerra napoleónica en las calles de Madrid, los cuadros negros, Saturno devorando a sus hijos…
Descubrí esas cosas: Goya lo logra a partir del color. Era un gran dibujante, pero también un gran pintor. Yo no se pintar. Cuando yo hago color, pinto dibujo. Hago una línea muy fuerte. No se modelar, y tampoco me interesa, modelar con el color. Pero, admiro profundamente a los que lo hacen, como Goya y Velázquez.
Lea el resto de la historieta infantil Looking for Golliwog.
También trabajaste alguna vez en la revista Anteojito, dibujando para pibes…
Me encantaba y lo extraño, me encantaría volver a hacer una cosa pensada para pibes. En general lo que ves ahora  pensado para niños está diibujado en un estilo cartoon o pseudocartoon… cuando yo trabajaba en Anteojito, dibujaba para pibes, pero con mi estilo. Me dieron carta libre para hacer. Al principio me la pintaban ellos, y no me gustaba nada, entonces comencé a pintar los originales y empecé a tomarle gusto al color.

Hacia historias de fantasía para chicos, y de pronto veo gente de tu edad que me dice que le gustaba lo que hacia para Anteojito. No era una revista de historietas, era una revista escolar, con información escolar, con algunas historietas de relleno. Yo le lleve muestras a García Ferré, le gusto, y me dejo trabajar. Una sola vez me observó una cosa, y tenia razón. Me pagaban religiosamente… de García Ferré y de Anteojito tengo un gran recuerdo. Después largue porque tenía mucho trabajo de afuera…

¿Quizás la ilustración en libros para niños recibe una estética mas elaborada…?
Lo que yo veo en general de en libros infantiles de ilustradores argentinos, es como una similitud de estilo pseudo-naive, o una onda… no realista, ¡ aunque  hay algunos muy lindos! Prefiero la  escuela… que se yo, a lo  Alan Lee . La bella ilustración elaborada me gusta, aunque admire mucho  la síntesis.

Muchos de mis historietistas preferidos, Otto Soglow, de The Little King, ¡tenia un síntesis total! Los chicos yo creo que entienden ese dibujo, pero también disfrutan de cosas  más  complejas..

Cuando yo era chico me gustaban bellos dibujos, no hecho de palotes, sino un bello dibujo que estaba trabajado, ¡te metías en ese mundo! Creo que un chico puede digerir perfectamente una cosa más elaborada. No deliberadamente adaptada a sus gustos entre comillas, “a su capacidad”.

La ilustración me interesa, pero nunca me intereso tanto como la historieta. No me interesaría ser ilustrador. 

¿Vos siempre fuiste fan de la historieta?
Yo leía mucha historieta de chico... pero también leía libros. Ó sea, eso que “la historieta aleja al pibe de los libros” no fue verdad— ¡convivían los dos! Recuerdo esa colección de Joyas de Mitología que sacaba Novaro, ¡me abrió la cabeza! Aprendí de ella, y la  disfrutaba. También disfrutaba de las revistas que  a lo mejor no eran “didácticas” por llamarlas de una manera, como Batman o Tomahawk (era un fanático yo, porque aparecían pieles rojas…), ¡y te abrían la cabeza! ¡Te despertaba la imaginación!
Al mismo tiempo iba descubriendo Stevenson, Salgari, los autores que uno lee de chico…

Ahora quizás no leo tanta historieta como antes, pero la sigo mirando, quizás no soy tan indiscriminado para leer algo, pero me sigue gustando, y me siguen gustando las cosas que me gustaban de chico: The Flash, de Broome e Infantino,  me sigue pareciendo una buena historieta.  Son buenas historias para chicos: buenos dibujos, buenos guiones, no creo que hayan envejecido.

Nada de lo que se hace ahora en superhéroes esta a la altura de esas cosas. Nada, NADA. Lo bueno  que se hace en el género  hoy en día,  como  lo  de Morrison, Busiek, Allred,  se basa mucho en esa época, y rescata mucho el espíritu de esa época. Después hay toda una onda que me parece la reelaboración de lo mismo… 

¿Te parece que la figura del superhéroe entro en crisis?
No lo sé.  Simplemente, a mí no me gusta cómo se los hace ahora. Creo que es un lindo género. Pero para mi funcionaba cuando eran historias pensadas para un publico infantil. Podes mandarte una o dos genialidades como Watchmen (y en menor grado) Dark Knight. Pero, ya después no podes seguir…

Toda esa onda dura, grim y gritty de los 80s, de los 90s, ¡es desagradable! Se mete con iconos que eran pensados para chicos, un poco ingenuos, ¡y hasta se vuelve ridículo! Empezás a ver las cosas ridículas: me creo a Batman mientras pelea contra Guasón en la historieta que hacia Dick Sprang. Pero Batman en una cosa pseudorealista, y toda esa moda que ha habido después…a mi no me gusta, me rompe las pelotas. Me parece pretencioso, me parece que eso de adulto con una cosa que no es para adultos…
Yo lo veo con los ojos que fue hecho: ¡Es una historieta para Pibes!

Se perdió el contacto con el pibe, y se fue el género a la mierda. Y algo de la culpa sin duda lo tiene la Marvel. La innovación que produce la Marvel en los 60s era extraordinaria. Stan Lee era bueno, porque sin dejar de ser para chicos, de repente dio una vuelta de tuerca y lo acerco a un público a lo mejor más adolescente, Los Cuatro Fantásticos, Spiderman, no eran héroes tan acartonados como los de DC, pero seguían siendo para chicos.

Todo eso a la larga fue creando superhéroes conflictuados, “realistas”, y ahí se produce una tensión que no se soluciona para mí. Diría que en general lo que se hace ahora son viejas ideas, reelaboraciones, siempre lo mismo—no me despierta ninguna curiosidad. Me parece que están pensadas para mantener el trademark vivo y me parece que ¡están pensadas para seguir escribiendo para los fans de 40 años!

Un amigo peruano me decía que en Perú no podía haber superhéroes, porque alguien fuerte, veloz, etc. abusaría, entonces en Perú el concepto no funciona. Una sociedad utópica, con sus héroes vivos entre ellos tiene que ser una civilización privilegiada. ¿Cómo podrías explicar que el 3er mundo tuviera a un Superman…?
Cuando ya entra la realidad, el planteo es absurdo. Lo hizo muy bien Moore en  “Miracleman”, en el que, desde un punto de vista más “realista”, cuenta lo que le pasaría a un tipo como Superman .  Miracleman se vuelve el rey del mundo, porque lo tiene que hacer, nadie podía. Ahí puedes contar un fabula, una parábola, el genero de superhéroes se presta a eso. Pero no pueden ser aventuras mensuales: porque se vuelve algo realmente jodido o ridículo, pierde el norte. Funcionaba mientras hacían historias ingenuas, tipo “El Paladín Enmascarado” contra…, y vos no les pedias más que eso a las historias. Ahora si las empezás a subir, y hacerlas más relevantes…

Cosa que me ha caído mal es Linterna Verde y Flecha Verde de Neal Adams, ¡es absurdo, pomposo, déjate de joder! Linterna Verde, que tiene el anillo y pelea contra extraterrestres, ¿Qué querés hacer?
Si querés contar una historia relevante, ¡no usés a los superhéroes! ¡Es absurdo!

Trata una historia sobre el racismo, sobre los problemas en tu país, pero desde otro punto de vista.

Un poco volviendo a lo de la mitología, el cuento básico del Superhéroe es un poco el viaje del héroe al desconocido, toda la vuelta de tuerca que tiene Campbell… realmente los clásicos están estructurados de una forma muy clásica.
Superman llega con el cohetito, como Moisés que lo rescatan de la cesta, tal cual: el héroe encontrado. Ahora Superman es un personaje de putamadre, pero es muy difícil escribirlo. La época  en la que Mort Wessinger era el editor de Superman, serian los 50s-60s, eran buenas las historias de Superman, que no tenían que ver tanto con conflictos interplanetarios, peleas y puñetazos, sino que eran el Superhéroe en el mundo real, en un mundo sin poderes. Historias que a lo mejor eran muy tenues, muy pavas, pero ahí con Jimmy Olson, Louisa Lane, los Bizarros, Clark Kent, Papa y Mama Kent: un universo contenido que tenia que ver con esa diferencia. Eran como historias costumbristas.

Vos fíjate que el viejo Superman no abusaba de la acción. Era Braniac que lo hacia chiquitito,  Luthor que le hacia una macana, no como veías en la Marvel, esa macro saga de Thor o los Cuatro Fantásticos, hiperviolenta. Creo que de alguna forma intuitiva, Superman encarnaba mejor que nada esa época. De ahí en fuera nunca han sabido más hacer con el. Un poco el espíritu de esas historias lo rescata Morrison muy bien en All Star Superman, porque lo ve con una sensibilidad siglo XXI, pero con esa mística que tenían en ese entonces.

Al mismo tiempo, Superman es un superhéroe que muchos critican, pero el mensaje en general era bueno: el tipo podría haber sido el rey del mundo, y deliberadamente escoge postergarse, ser anónimo… la idea del sacrificio, la abnegación es un valor muy noble. Por eso me gustaba Superman.

Simpática nota en Tebeosfera sobre esta
 versión de Batman 
AQUÍ.
También trabajaste para Estados Unidos… ¿Cuando alguien quiere hacer un personaje seriados de esos que son casi un logotipo, como se aproxima uno a ello?
Entre primero como entintador… Tim Truman había visto mi trabajo para Skorpio y me ofreció entintarle Hawkworld, que era una serie de los 80s. ¡Macanudo! A partir de eso entre al mercado yanqui. Había mucha experimentación en el mainstream: se permitían cosas que a lo mejor ya no se permiten tanto. De repente vos hacías tu versión de Batman y era interesante para ellos (era la época de Arkham Asylum y todas esas cosas raras). Chuck Dixon me dice, che, salió el proyecto Elseworlds que es una historia de piratas, entonces yo le diseñe unos personajes de Batman pero pirata y le encanto. Se lo o mostro a DC y ya esta. A mi me encanta dibujar piratas y los personajes me gustan, hacer el Guasón con la peluca tipo capitán Garfio... Era mi dibujo, pero por otro lado, para mi no dejaba de ser Batman.


También dibuje Flash: hice un Flash más infantil. Disfrute muchísimo haciendo Flash, pero la pintaron tan mal, con ese programa de computadora de mierda, que todo el laburo que yo había tomado se perdió en la revista.

Yo me estaba dando el gusto de dibujar personajes que me habían gustado desde chico, pero toda la vida dibujar Flash, no se si era lo que quería . Por más que vos le pongas tu marca, no dejan  de ser personajes que no son  tuyos. Todo el resto de las cosas que hago, son mías.

Acero Liquido, editado por
Belerofonte y Loco Rabia Editores.
Después de que se cae el mercado internacional, te empezaron a editar los de Belerofonte del Uruguay…
Nosotros hace muchos años que no publicábamos acá. Las cosas que hacemos la gente no la conocía. Es feo. Vos sentís eso, lo sentís muy fuerte cuando no publicas en tu país. De repente digo, mierda, que lindo, que te compren acá, no un tipo en algún otro país que vos no vas a conocer nunca:  extrañás que en tu país no puedan acceder a tu material.

Nosotros dijimos, no pagan, porque son medio independientes, ¡pero pagan! Y son responsables, son serios. No podríamos vivir de esto, pero son historietas que hicimos para afuera, ya hemos cobrado, y nos podemos dar el lujo (si querés) en una edición nacional más barata, que de repente te acerca a al publico tuyo, al publico de tu país. Esta gente de Belerofonte resulto ser muy seria, ¡cosa que no pasa acá!

Muchas veces a mi lo que me saca de onda en estas convenciones  de comic es que la gente putea a Columba, putea  a Record, “piratas hijos de puta”. Eran editores duros, y se mandaban las suyas (como quedarse con todos los originales), ¡pero era común en una época! Gran parte de mi obra no la tengo más. Yo empecé a conservar los originales cuando ya tenia más o menos nombre y podía negociar. Con la tecnología, ya no necesitan el original además. Habían todas las cosas jodidas que podías decir, pero te pagaban: religiosamente vos cobrabas todos los meses. Vos podías acceder a mejores precios si tu trabajo crecía.

Estos editores que se las dan de grandes defensores de la historieta son chantas porque cagan a los artistas, no les pagan directamente. Les dicen, “mira, esta listo tu libro…” ¿y con eso? ¡pará! Aparte que me diste mi libro, algo te tiene que pagar. Decime claro: no te puedo pagar más de dos pesos, pero dos pesos te voy a pagar. Si te acepta, te lo edita. ¿Pero ni siquiera pagarle los dos pesos? Los viejos editores están denostados, pero no te cagaban con la guita, nunca.

Pasa eso mucho en la Argentina, un movimiento que es un poco histérico y no es real: tenés muchos emprendimientitos que no dejan de ser fanzines glorificados. Los artistas no ven un mango. Por lo menos mantiene cosas para ver, pero la parte industrial, de empresa, para decir que si hay un renacimiento, no existe. 

Hay quienes dicen que esa época de mayor industria ya se fue…
Hay muchos jóvenes que trabajan para el exterior y tienen asistentes. Lo que no existe más es la industria que había acá. ¡Vos podías vivir de eso! En una época (anterior a la mía) te llenabas bastante de guita. Yo nunca me llene mucho de guita, pero los 70s, laborar para Columba ¡era mucha mosca!

Muchos siguen trabajando con asistente, pero no hay industrial local. Tienes esas cosas chiquititas que salen, pero no llegan a ser… nadie puede vivir de publicar en FIERRO; yo podía vivir de publicar en Skorpio. Vivía normal, no como un duque, pero tranquilo.

Es probable, como vos decís, ojala vuelva, que se recupere…

¡Pero ojo! En época de crisis, de relativa retracción, a lo mejor la forma de divertimiento puede volver a ser cosas baratas como la revista. Si bien es cierto que cuando falta la guita, lo primero que cortas es lo frívolo, al mismo tiempo, sigue siendo una forma de entretenimiento barata: me refiero a la revista del kiosco, no la revista en comiquería que te corta la cabeza. No se, veamos lo que pasa con FIERRO, (para mi no es lo suficientemente popular)… ahora salió Comic.ar, es un formato raro, tabloide, pero es buena  y barata: vamos a ver si engancha la gente.

Todos los demás proyectos: Domus, etc., vos fíjate que son como libros, o revistas que salen cuando pueden, que no despierta en el lector el seguimiento, no creas el habito nunca. Si no podés sacar una revista regularmente, saca libros. Es un esfuerzo al pedo. No sirve sacar cada dos, cada cinco, o si salen tres números por año, ¡ciao! Hasta que eso no se logre, no pasa nada.

De los jóvenes de hoy, ¿quienes te llaman la atención?
Calvi, Sanz, Lucas Varela, Túnica, Saenz Valiente, Berliac… ¡hay mucha gente buena! Siempre aparece gente interesante—.
¿Alguna vez has tenido que parar de dibujar?
Sandman, personaje de Neil Gaiman,
por Alcatena.
Una vez estuve muy enfermo, estuve sin dibujar… casi me muero. Hace más de diez años. Estuve sin dibujar como un mes. Estaba muy medicado, me temblaba el pulso… no sabes, dibujar una pagina ¡lo que me costaba! Hasta que pude controlar el pulso otra vez. Me acuerdo que estuve en Fantabaires, el año que conocí a Neil Gaiman, y yo le ponía mis datos y todo, y me acuerdo que me costaba escribir. Me acuerdo pensar, ¡este tipo debe pensar que yo soy un parapléjico! Hasta que volví a agarrar la mano estaba muy preocupado…

Por suerte nunca he tenido que parar más de eso… ¡dibujo siempre! Nunca me aburrió tampoco... nunca sentí el tedio de “ bueno… tengo que sentarme a dibujar”. A veces sentís cansancio, o la presión de las entregas (porque vivís de esto), y bueno… me puedo hacer el loco. Pero siempre trato de buscarle la vuelta, porque tiene que ser entretenido también. Sino el producto va a quedar feo, va a quedar mal.

Fue un poco lo que me paso en cierta medida cuando trabajaba para Estados Unidos. Llego un momento en que no me gustaba lo que hacia, me parecía que estaba involucionando… me encantan estos personajes, y me gusta lo que me pagaban, pero no… me parecía que no estaba yendo a ningún lado. No te digo que de ves en cuando no me gustaría hacer mi versión de Detective Marciano, pero prefiero ver el Detective Marciano dibujado por Joe Certa (risas).

¿Si tú pudieras vivir en otra época?
¿Sabés que no? Fueron muy terribles otras épocas. A mi me encanta el siglo XVIII, me encanta. La ambientación… ¡pero era una mierda el siglo XVII! ¡La pobreza, el hambre, la mugre, los olores, las desigualdades sociales, aun peor que hoy en día! Uno tiende a romantizar, idealizar el mundo, ¡pero para la mierda! Que buenas las aventuras de Daniel Boone, pero que no te agarrara un indio, porque te torturaba como un perro. Estas épocas no son nada del otro mundo, pero en ciertos lugares, de cierta manera nos hemos civilizado. Lindo romantizar con el pasado, pero me alegro mucho de haber vivido los 60s de chico, y bueno… estoy contento con la época en que me toco.

lunes, 28 de febrero de 2011

Entrevista: Matías Bergara

¿Quién es?
Talentoso y versátil dibujante de historietas, el joven Matías Bergara ya completó hace tiempo una novela gráfica con uso ejemplar de aguatinta y pincel seco para el grupo Belerofonte. Ha publicado en la Revista FIERRO y en diversas publicaciones digitales. Su colaboración continua con el guionista uruguayo Rodolfo Santullo sigue siendo una fórmula ganadora en los concursos y agradecida por sus lectores.
Entrevista realizada el 30/12/2008.

Yo en realidad soy estudiante, y estoy casi graduado en licenciatura en letras, en literatura.

Es una cosa importantísima para mí, aunque nunca escribí nada, ni pienso hacerlo. No me gusta. ¡Ni siquiera lo intente! Creo que llegue más cerca a ser músico que ser escritor. Encuentro más gusto en poder narrar con la imagen que con palabras. Es mi función principal.

De mi podría contarte que quizás sea el representante más joven de los jóvenes historietistas. 

Hay muy pocos dibujantes jóvenes buenos haciendo comics. Es más fácil encontrar ilustradores freelance y gente que trabaja con Photoshop y está desarrollando grandes habilidades en la ilustración pero solo en la ilustración y no la historieta. 

¿Sentís que estás en contacto con el público joven?


Hay un contacto. Desgraciadamente, el público uruguayo de cualquier edad, no importa si es viejo, no es un criterio de separar si van a leer historietas o no. En general el uruguayo en general no compra historieta a cualquier edad. Quizás con la persona joven es más fácil llegarle, y tener cierta influencia. Siempre, obviamente, el máximo sector de apoyo por lo general son jóvenes. (Pero hay una cantidad de veteranos también que están interesados en el tema).


¿Vos leías historietas de pequeño?

Leía sobre todo historietas Latinoamericanas. No era gran consumidor de historietas al modo especializado de la novela gráfica por ejemplo, no era coleccionista, ni compraba ediciones caras. Compraba lo que encontraba en los kioscos. Obviamente, ediciones muy baratas de DC, yo que sé, cosas por el estilo. Incluso Condorito, que no lo desmerezco para nada, tiene un estilo muy particular.

¿Tú comienzas a dibujar "compulsivamente" como niño?

No. Recién alrededor de los 15 años más o menos, que empecé a ir al Taller de Tunda y Ombú, es que  empecé a dedicarme con seriedad al dibujo. Pero antes no, no dibujaba por mi propia cuenta, ni lo hacía tampoco como un pasatiempo. Más bien jugaba al futbol y ese tipo de cosas. Digamos que no invertía mi tiempo en dibujar ningún tipo de cosas.

¿Algo te llamo la atención del taller de Tunda y Ombú en particular?

Algo conocía del trabajo de Tunda y Ombú, y leía las revistas en que ellos publicaba. De repente se volvió muy extraño estar ahí con esos personajes, y eso fue gran parte de la mística también, de descubrir el dibujo. ¡En contacto directo con el arte! Además tienen una manera muy particular de enseñarte el dibujo también. Eso ayuda mucho a agarrar una cierta pasión por el asunto.

Nunca un estilo personal, ni un tipo particular de hacer las cosas, sino más bien se motiva la creatividad personal, los estilos de cada uno…
Caricatura de Ombú 
¿Me llama mucho la atención, porqué  será que en Uruguay casi no hay Fanzines?

Específicamente de fanzines, quizás porque el propio medio te obliga eventualmente a despedirte del fanzine, y abandonarlos. El fanzine funciona mientras tenga algún tipo de feedback. Tú puedes hacer tu fanzine, y obviamente no estás interesado en tener un gran éxito comercial, pero lo haces porque te gusta, porque querés mandarlo a la calle, y porque querés que la gente lo lea. El problema es que acá la gente tampoco lee fanzines. Por lo tanto es ya también un despropósito. Vos mañana sacas un fanzine, y dentro de dos meses la gente ya perdió interés, salvo rarísimas excepciones, y a partir de ese momento pierde el sentido lo que estás haciendo.

Vos podrías decir, bueno en un medio de pequeña escala, como es el uruguayo, debería ser más común ver más fanzines. En realidad no, no tiene un apoyo. Las personas sencillamente no lo leen. En los 80s era más común, pero eso es porque el fanzine era una especie de herramienta contracultural. Eso ya no tiene función ninguna, ni contracultural, ni cultural. No tiene una dinámica efectiva en la sociedad. Vos largás un fanzine a la calle, y la gente no lo lee, no importa  quienes sean.

Y en cuanto a presencia en la web: ¿de que nos puede servir el Internet?

En el Uruguay hay como dos sectores culturales muy particulares: uno si se quiere un poco más dinámico, y obviamente para este el Internet es una herramienta muy interesante y muy útil para el autor. Hay más de uno que se ha hecho su carrera en base a eso específicamente.

Pero siguen siendo los menos. Hay más ilustradores haciendo juegos y animación que historieta a través de la web.

Me parece muy importante apoyar estos proyectos como los de los Fondos Concursables… al ser un país chiquito, siento que peligra Uruguay. Antes el flujo de información era más lento. Entonces, tú pierdes la identidad progresivamente, pero ahora llega la moda de nosédonde, y no hay ninguna necesidad para que los jóvenes sigan la tradición de acá. Y son tan pocos… aplastados entre ser Argentinos, absorbidos por la identidad Argentina, y o, los gringos, que los absorben también. Entonces, que produzcan historieta puedes ser muy importante para reescribir su historia, asumirla como propia..?

Es importante porque la historieta es un medio accesible, con pocos recursos, y es bastante fácil desarrollar una buena narrativa en la historieta, para un país chiquito como este. Obviamente no podemos hacer películas millonarias al estilo Hollywood desde Uruguay. Pero la historieta podría ser en ese sentido un medio interesante y verdaderamente accesible. Aun así, las influencias culturales de los países que tenemos al lado son demasiado fuertes. Con Brasil tenemos muchas diferencias a partir del lenguaje, Brasil es en sí mismo un “ecosistema” aparte y gigante, pero con los argentinos tenemos una especie de simbiosis cultural que es innegable.. Yo te diría que prácticamente lo único que nos separa del argentino promedio es la conciencia de que somos otra cosa.

Usamos el mismo lenguaje, somos muy parecidos, pasamos por los mismos periodos culturales (más o menos al mismo tiempo), tenemos ídolos compartidos, y en ese sentido, no hay una distancia muy grande.

Mi reino por un Caballo, para FIERRO.
¿Que tan fácil es para alguien de Uruguay entrar al mercado del comic argentino?

Algunos de los grandes artistas del mercado argentino han sido uruguayos. Por ejemplo: Alberto Breccia, Hermengildo Sábat, hay unos cuantos. Hubo el caso de muchos que se fueron durante la dictadura, a Argentina escapando, ¡y se encontraron después con la dictadura Argentina!

No es difícil pasar al lado argentino como artista, incluso te diría que nos dan bastante la bienvenida. ¡Nos quieren mucho! ¡Porque entre ellos no se quieren! (Risas). A nosotros nos quieren como al primo que viene a visitar un par de veces por año, ¡entonces nos tratan muy bien! Mucho mejor de que muchos uruguayos los tratan a ellos, creo, en general.


¿Décime, aproximadamente de que consiste el nacionalismo uruguayo, esa otredad?

No sé si es un nacionalismo. Porque el nacionalismo debería ir acompañado de laguna ideología, es decir, mi país es mejor que el tuyo, por A y por B, y en realidad el uruguayo no tiene eso. Quizás no un nacionalismo, pero si una conciencia nacional.  Es decir,  una especie de  identidad muy fuerte propia.



No sé si habrás notado la cantidad de banderas cuando andabas por Buenos Aires. El argentino si es más nacionalista, porque cree. Lleva adelante su simbología con mucha pasión. A mí me sorprendió andando por allá, que no en días patrios, sino en un día cualquiera la gente lleva la bandera en calcomanías en sus coches, o sencillamente pega la bandera argentina en la puerta de su casa. Acá, casi nunca vas a ver eso.

Y, el propio uruguayo, es muy propenso a olvidar las fechas patrias. No es “nacionalista” al modo que te decía recién. Es más bien un cultor de su propia identidad. La única cosa que evita que pasemos a ser argentinos o brasileños simplemente por osmosis, por ser tan pequeños, es nuestra identidad. El saber que no somos ni A ni B. Pero es solamente esa la distancia.

¿Cuál es tu perspectiva en cuanto a la situación política y la caricatura del Uruguay? ¿Alguna vez aplicaste tu talento a eso? ¿Buscar publicar en revistas cómo Guambia, etc.?

Yo hice caricatura política en algunos medios de prensa. Es muy divertido como herramienta, pero no sé hasta qué punto tiene el poder que tenía antes. Es decir, depende que tipo de caricatura se haga. En el medio uruguayo hay una larga data de caricaturistas bastante ácidos, y bastante importantes.

A principios del siglo XX si existía esa corriente, ¡y realmente te puedo decir que eran feroces! ¡Eran tipos peligrosos! Realmente no tenían ningún tipo de criterio ni consideración hacia la persona que estaban retratando, y de verdad atacaban políticamente con ironía el caso. Había por ejemplo un político ruralista  de mediados del siglo pasado, y no dudaban dibujarlo desnudo acostado con unos chanchos.

El último representante de esa raigambre quizás fue Sábat. Es uno de los mejores del mundo. Tiene casi 70 años, y se fue hace más de 40 a Argentina. Está viviendo ahí hace décadas. Es una especie de institución.

Luego en Argentina hubo una revista, que se llamaba Humor. Esa revista es brillante. Ahí también habían caricaturistas feroces, que además les toco convivir con la dictadura, arriesgando su propia vida. Recibían amenazas de muerte para no ir a trabajar. Y no aflojaban los tipos…

Es decir, vos vivís en un país con dictadura militar, lo cual significa que la figura del poder más grande que hay es un general. Vos sacás una revista de un tiraje de 100,000 números, pones el general en la tapa, con un tortazo en la cabeza y su piel verde, como si fuera un reptil, te estás jugando el lomo. Hay gente que desapareció por menos.

A más de uno le llegaban a la puerta a la mitad de la noche y le tumbaban la puerta a patadas, con armas en la cabeza y todo lo demás. Las dictaduras acá fueron bravas… Sobrevivientes de esa época son caricaturistas que a mí me gustan mucho, humoristas y autores brillantes. Ombú por ejemplo tuvo que exiliarse a México. Supongo que un tanto por persecución política, y otro tanto porque el clima sencillamente no daba para vivir en este lugar en épocas de la dictadura.

¿Para ti que papel jugo la Caricatura?

Al principio empecé haciendo eso, lo cual me deja una impronta que muchos notan en mi trabajo. No pudo hacer ni siquiera la más seria de las ilustraciones sin darle un gradito de deformación y caricaturización. Lo podrás ver en los propios personajes del Spee. En algunos momentos los personajes son más realistas, o representan más clásicamente una cara humana, pero en otros momentos son mucho más caricaturizados.
Me gusta mucho la caricatura y también la practique bastante.

En el taller de Ombú y de Tunda, es bastante común encontrar a artistas que mezclan todos los estilos de ilustración. Como lo hace Renzo Vayra también… podría ser una especialidad uruguaya.

En argentina, por ejemplo en Buenos Aires, con toda esta oleada nueva de historietistas que hay, por ejemplo Juan Sáenz Valiente, Pablo Túnica, Lucas Varela,  Dante Ginevra, los “historietas realistas” una cantidad de ilustradores jóvenes, ¡son buenísimos! ¡Son historietistas brillantes! Cualquiera de ellos puede ser un éxito en Europa, en Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, ¡son autores espectaculares! 

Y acá en el Uruguay, es más común ver al artista diversificado, al artista que hace muchas cosas, historieta al mismo tiempo que caricatura, humor gráfico y diseño gráfico. En mi caso animación por ejemplo. Yo hago animación 3d. Lo hago porque me gusta, y es un recurso técnico interesantísimo.

¿Tú manejas más bien una onda del Realismo no?

Me gusta el Realismo en cierto modo… es decir: no me formo demasiado en la realidad, pero tampoco me permito retratarla directamente de un modo demasiado realista, ¡me gusta la caricatura y la deformación de la realidad!


Rodolfo Santullo: Guionista.
¿Como te encontraste laburando con Rodolfo Santullo, y para este proyecto del Graf Spee?

Hace un año, en diciembre del 2007, el se puso en contacto conmigo después de que hicimos una colaboración común para una muestra en España. Era una muestra de historietas uruguayas que se hizo en España, regenteado por el ministerio de cultura español. Antes no nos conocíamos. El vio mi trabajo ahí, y decidió ponerse en contacto conmigo, para hablar, para ver que hacia el otro y demás. En una de esas reuniones, del año pasado, el me paso el guion que ya tenia terminado del Graf Spee, y me dijo, “míralo, a ver si te interesa”. Me dijo, “mi aspiración es presentar esta historieta a los fondos concursales el año que viene, y bueno, igual y ganamos y sacamos un buen libro”.

¿Qué trabajos tuyos se exhibieron en España?

Una pequeña historieta, era una antología de autores jóvenes, uruguayos e historietistas. Comisionado por el ministerio Español. Como era una antología mandé una historieta muy corta, 7 u 8 páginas, a color, que ya tenia hecha. Santullo también participaba con una historieta de crímenes que había publicado en Belerofonte. Me mando un mail y ya está.

Esa instancia de la muestra fue bastante buena, nos puso en contacto a muchos, gente que estábamos separados y distanciados, fue una buena oportunidad de conocernos mejor.


¿En cuanto a la libertad de adaptación de los personajes, cómo es que creas a tus personajes?


Básicamente había una descripción muy breve de cómo se veían físicamente, y nada más. Y luego el carácter lo fui creando, en base a fotografías y después el guion. Leí el guion y vi que habían personajes bastante trágicos, otros bastante más cómicos, y a partir de ahí empecé a desarrollar como se iban a ver físicamente. Pero no solamente como se ven como modelo estático, sino también como van a actuar, como se van a mover, como va a ser su cara, el lenguaje corporal. Hay personajes que se mueven más otros menos. Todo eso construye psicológicamente al personaje. No solamente el aspecto que tiene. Da un perfil psicológico del personaje, a través de la imagen.


El perfil de Langsdorff, por ejemplo, es claro. Se nota que es un personaje trágico. No está destinado a más que sufrir la tragedia de su propia historia, y por lo tanto lo dibuje consecuentemente. Es decir, como un personaje no muy alegre, casi no sonríe. Y mismo en su lenguaje corporal, y su forma de actuar, y sus expresiones, se puede ver que es un tipo que va tener un futuro complicado en la historia.

Pero cae bien…

Por suerte. Causa algún tipo de simpatía al menos… o algún grado de identificación por parte del lector. Eso era también parte de lo que yo quería obtener con el personaje.

Hay personajes que pueden ser muy simpáticos o muy antipáticos con su carácter. Pero, en realidad lo que va a dictaminar si el personaje va a ser agradable o no va a ser el lector. El personaje puede ser un villano, o puede ser bueno, pero  a vos te va a gustar más o menos dependiendo de que tan bien lo asimiles como lector, de que tan bien te puedas identificar con él, por su bondad o por su maldad… pero si no es posible un buen grado de identificación con el personaje, no te va a gustar. Tiene que haber un poco de realismo y verisimilitud en las emociones de los personajes.

La maldad y la bondad son emociones muy humanas, todos nos podemos hallar a nosotros mismos en esas situaciones. Así que creo que los personajes por lo general funcionan. Los que han leído la obra siguen fácilmente los aspectos de cada personaje.

¿Cómo es tu manejo aparentemente accidental de regar agua? ¿Trabajas con tinta china?

Es tinta china y ecoline. Ecoline es como una tinta china que viene ya rebajada en agua, más dúctil. El asunto de esa técnica, no es por un fin estético específico que utilizo las manchas y lo demás, sino es más bien por un tema de que me entretiene al utilizarlo. Me gusta el hecho que el material no esté absolutamente bajo control. Es un poco impredecible a donde va ir a dar tal o cual cosa. Es un tema digamos del disfruté que yo tengo al trabajar. Me gusta esa especie de prolijidad del material.

¡Te mantiene sorprendido! En cierto modo, ¿no?
Logra que al embarcarte en un trabajo, no te veas encerrado lo que se podría llamar tu propia caligrafía de trabajo. Que tu propio trabajo no se vuelva repetición de vos mismo, y de tu propio estilo, lo cual eventualmente te lleva siempre al cansancio, y al hastió de tu propio arte. Como si fuese una caligrafía, algo que ya tenés ensayado…

En ese sentido, lo momentos incontrolables, como loa tinta que se mueve y lo demás, ayudan a paliar ese hastió. Hay otros artistas, que justamente en la caligrafía, encuentran el placer. Encuentran el placer en llegar al papel, y encontrarse a sí mismos, una y otra vez. ¡Este es mi estilo!

Lo habrás visto en Ombú. Ombú puede hacer una adaptación de una obra histórica, puede hacer un chiste solo o puede hacer una caricatura política; y en cualquiera de esos casos, es absolutamente imposible que él no se haga a sí mismo, es decir, a su propio arte. Uno puede reconocer un dibujo de Ombú a más de cien metros de distancia. Yo lo comprobé. Una vez vi una tapa de una revista Breccia (que es una revista política), en un kiosco, a una cuadra de distancia, apenas se veía de lejos, y dije, la tapa es un dibujo de Ombú. Aborde los cien metros, y efectivamente, era un dibujo de Ombú.

Cualquiera de las dos cosas son igual de valiosas. No estoy hablando de que haya algo mejor o peor. Mi placer personal, en el trabajo, requiere que encuentre alguna manera de no estarme repitiendo.

¿De donde tomas tu educación narrativa?

Me gustan muchos tipos de cosas… he leído todo tipo de autores. Me gusta muchísimo la novela modernista, del estilo de Faulkner y Joyce, Dos Pasos, Hemingway, toda una generación de escritores de principios del siglo XX. Obviamente después ha corrido mucha agua bajo el rio, ya no son más vanguardistas, sino más bien ejemplos de la literatura antigua… ¡pero sigue siendo encantadora! Realmente se rebuscaron mucho en el hacer de narrar y buscarle vueltas a la narración básica.
Encuentro muchas huellas de esos autores en Niel Gaiman, en Alan Moore, es muy interesante. Yo en una época (hacia no mucho tiempo), solía ser de la clase de personas que llegan a la historieta poniendo el énfasis en los ilustradores: me gustaba sobre todo el dibujo, no tanto la historia. Ahora últimamente cambie un poco ese perfil, y estoy leyendo mucho más al escritor. Por eso le estoy dando más pelota  a tipos como Moore y Gaiman.

Hay historietas muy bien ilustradas, y que también están muy bien contadas. No es que sea una cosa o la otra. La historieta es obvio que es una mezcla de las dos cosas. Pero, en determinado momento me llego la etapa de ponerle más atención al texto, habiéndome encontrado con obras como Sandman, por ejemplo, cuyos primeros números están bastante mal dibujados, son casi desagradables. Sin embargo tienen una narrativa perfecta, dibujo incluido. ¡Son cosas bárbaras!

Stand Up! Lapiz

Con guión de Alceo.



¿Qué andas trabajando ahora?

Un par de proyectos directos para los fondos concursables con algunas historietas que ya teníamos listos, antologías de pequeños relatos, que supongo entre ellos conforman una novela gráfica. Y luego tengo algunos proyectos personales que no tienen que ver con la historieta, tienen que ver con el estudio de animación en donde yo trabajo. Al principio hacíamos animación para publicidad y cortos, pero ahora trabajamos para la industria del videojuego, que es más dinámica. Casual Games, juegos de internet, de consumo masivo. No juegos de alta producción.

Básicamente quiero lograr tener un estudio de determinadas proporciones, y además que sea mío, que sea mi propio emprendimiento, y no trabajar en emprendimientos de otros.