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lunes, 4 de marzo de 2013

Historietas de Ecuador


¿Qué hay de historieta en Ecuador? Además de monstruos como Eduardo Villacis, también hay cosas emergentes, reptantes, que surgen del subsuelo para mostrar que ahí, debajo de cada piedra, hay vida nueva y entre esa vida ¡dibujantes!

Los gusanos de Lesparragusanada son exactamente este tipo de vida nueva: mutante, marginal y resistente a las plagas del nuevo milenio, no dejan de sacar su revista de monitos. Tuve el singular placer de ser publicado en el segundo número de Lesparragusanada, con dos paginitas de mis personajes + ó -.  Me sorprendió que además de mi participación, un compa de Ecuador llamado Munky Man se chutó una historieta entera con un personaje Chihuahuense como protagonista. El imaginario Mexicano es contagioso, si señor.

Les comparto aquí esas páginas, y les invito a hacer parte del siguiente número de la revista, cuya convocatoria queda abierta hasta el 30 de Abril, 2013.



Conoce el resto de los colaboradores de la revista por medio de esta entrevista en videoAQUÍ.

Y,  FELÍZ DÍA DE LA HISTORIETA MEXICANA!

lunes, 16 de abril de 2012

Eduardo Villacis

¿Quién es?
"Imaginador Compulsivo", historietista, pintor y programador de videojuegos de Quito, Ecuador. Hace años que da clases en la especialización de historieta en la Universidad de San Francisco. Eduardo es un baluarte de la historieta Ecuatoriana, actualmente trabaja en un proyecto sobre la posible conquista de Europa por los Mexicas (si Colón hubiese llegado directo a México en vez de parar en Cuba) titulada El Espejo Humeante.

Página(s) Web: Eduardo Villacis 
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lunes, 13 de febrero de 2012

Convocatoria: Lesparragusanada 2

¿Qué es? Convocatoria de historieta de 1-6pgs para una novedosa revista Ecuatoriana, llena de color y buena vibra, de temática libre y participación internacional.

Cierre: viernes 23 de marzo de 2012

Tema: Libre.
Formato de presentación: 21cm x 21cm (incluido excesos o sangría 0,5 cm por lado).
Páginas: De 1 a máximo 6 páginas, 150dpi, color RGB

Premios: Varios ejemplares de la Revista Lesparragusanada No. 2!

BASES COMPLETAS DE LA CONVOCATORIA: AQUÍ

lunes, 1 de agosto de 2011

Entrevista: Fabian Patinho

¿Quién es?
Dibujante, pintor, fotógrafo y hombre de letras Ecuatoriano, Fabián Patinho es una vorágine de producción cultural. Su mirada atenta y su sensibilidad se hacen notar en  Ana y Milena, tira que retrata a la mujer Quiteña y que lleva ya varios años en diario El Comercio de Quito. 

Página(s) Web: Ana y Milena


Cuando yo era un niño de cuatro años, mi padre cogía el periódico y me daba las tiras. Yo empecé a leer así. Por eso yo entre a los cuatro años a la escuela. Las tiras cómicas eran únicas para mí. 


Pensaba, “ojala un día pueda hacer yo una tira cómica…” Pero, siempre creí que las tiras cómicas eran asunto de superhéroes, de gente extraterrestres que tienen alguna capacidad… 

Tú llevas años trabajando con el dibujo, pero tu tira Ana y Milena ¿cuánto tiempo lleva en los medios?
Son cinco años, es la tira más estable que ha habido en el Ecuador,  afortunadamente.



¿Es la única tira ecuatoriana que sale en los medios?
En los medios masivos, como por ejemplo El Comercio o El Universo, es la única tira nacional. Ha habido otros intentos, pero no han tenido continuidad, al cabo de un año como mucho se han terminado. Salió un libro recopilatorio de Ana y Milena recién,  y digamos que tiene su acogida.

¿Cuál fue tu motivación para escribir una tira sobre dos mujeres, de dónde surge? No diría que es un humor que no entienden los hombres, pero si diría que es un humor que quizás difícilmente un hombre podría escribir.
Cuando yo era un niño de cuatro años, mi padre me daba la sección de tiras del periódico. Yo empecé a leer asi. Por eso yo entré a los cuatro años a la escuela. Las tiras comicas eran únicas para mi. Pensaba, “ojala un dia pueda hacer yo una tira comica…” Pero, siempre creí que las tiras cómicas eran asunto de superhéroes, de gente extraterrestre que tienen alguna capacidad…

Era un dibujante digamos algo competente, pero nunca he sido un virtuoso; el dibujo lo he puesto al servicio de mi discurso. Por casualidad una amiga (Victoria Orihuela) hizo una pasantía conmigo de arte -se acostumbra que estudiantes de arte entren como asistentes al estudio de un artista-. Esta amiga me dijo que hagamos un proyecto concreto. Yo tenía muchos planes, ideas para novelas gráficas,  pero no algo en concreto. Le dije que tengo una tira comica algo esbozada en la cabeza… y entonces ella prácticamente me obligó. Sin ella nunca la hubiese empezado en serio.

En cuanto al tema de las mujeres, creo que conozco bastante a las mujeres… Créeme, eso no sirve de mucho (risas), para lo que te imaginas.  Pero, conozco mucho el mundo de las mujeres. Yo crecí con cinco hermanas mayores, entonces sé los entresijos del mundo femenino. Y he tenido muchas buenas  amigas de toda la vida, me gusta mucho hablar con las mujeres, y creo que ahí radica la posibilidad de que pueda plasmar en una tira cosas que les pasan. No creo que sea una tira feminista (¡Dios no quiera!), pero se centra en su mundo.

Me llama la atención porque a veces se excluye al publico femenino del mundo de la historieta…
A las mujeres les gusta mucho porque no es caricatura, pues es anatómicamente correspondiente, no agrando narices ni mucho menos. Básicamente intento retratar a la mujer quiteña. Pese a que soy de Cuenca, una ciudad sureña, y vine acá adolescente.

En cuanto a tu aproximación a lo erótico, a la sugestividad en las poses, el guiño a la sugestividad estilizada, lo que casi se ve pero no se ve, ¿de donde partes o cómo te aproximas a eso? Tambien eres fotógrafo, se nutre de algo de eso tu tira?
Yo creo que en genereal toda mi obra, como los aforismos, la fotografía o la historieta no llegan al desnudo, no llegan a lo explícito. Siempre es muy sugerido. Considera que  Quito es una ciudad franciscana, con índices bucólicos todavía muy marcados,  tenemos el conservadurismo muy encima. Hacer desnudo es un poco pretensioso. A mí nunca me gustó el desnudo total.  Trabajo fotografía de toda la vida y el retrato desnudo me pareció que estaba en todas partes. Podía yo decir más ocultando que mostrando. Eso lo trasladé a la tira y, bueno,  tenia que seducir también…

Yo soy muy vago a la hora de trabajar. Si yo pudiera pasarme tirado todo el día viendo televisión sería feliz… por eso, una de las razones por las cuales me es agradable pintar, es que estoy pintando mujeres. Hay un nivel de seducción que tengo al rato de pintar: me seduce hacerlo y luego me seduce verlo. Por eso el erotismo se mantiene, es el erotismo que me engancha. Yo difícilmente podría ponerme a pintar paisajismo, me daría mucha pereza, no es lo mío, no está en mi discurso.


Los rostros de tus mujeres son casi reales, ¿ son creación de personajes, o tu te basas en tu trabajo de fotografía?
Todas son creaciones. Si te fijas todos los rostros de las mujeres en mi tira son el mismo, sólo cambia el peinado. Para hacer una tira cómica,tienes que hacerlo rápido, tienes que solucionarlo inmediatamente. Para la portada del libro sí me posaron dos chicas porque quería acercarme al hiperrealismo.

Otra característica de los comiciastas (hay un termino acá que es comiquero, pero prefiero comiciasta, o realizador de comic), es que aprendemos solos. No hay escuela. El Eduardo Villacis lleva algunos años en la universidad formando gente, pero los de la vieja guardia que somos de 30 y más aprendemos el oficio solos, porque no es lo mismo lo que te enseñan en la facultad de artes o de diseño. El proceso de una tira cómica tienes que vos crearlo: saber qué te conviene y ajustarte a las posibilidades y a los tiempos. Ajustarte a los plazos que te da un diario. El periódico es muy buen maestro, (para escritores y fotógrafos también), porque tienes que crear el oficio a la fuerza. Puedes aprenderlo en la universidad, pero en el día a día, en el trajín de la calle, aprendes el oficio. Yo mejoré muchísimo mi dibujo trabajando para El Comercio. No sólo la tira comica, pues empecé a hacer ilustraciones para revistas del periódico. Te pueden dan un tema huevón, un tema nada estimulante, como los ingresos per capita o algo así ¡y tienes que plasmarlo hasta las cuatro de la tarde!

La mayoría de los comiciastas dibujan diez veces mejor que yo, son virtuosos, pero, al no estar metidos en un ritmo constante su estilo puede acartonarse… se vuelve poco permeable. Y por eso yo agradezco poder trabajar para medios y revistas.

Que historietas te marcaron de pequeño?
Hugo Pratt… tengo toda la colección de Corto Maltes porque para mí es el mejor comic de la historia… y, me gusta Bilal, Manara, Prado, mucho comic europeo. Los consumí toda la vida. Aparte, ¡que difícil es conseguir aquí comic books!. ¡Tenias que buscar mucho! Las veces que salíamos al extranjero, tal vez Buenos Aires,  ibas a una tienda de comic y flipabas.
Yo no he sido un gran coleccionista de comics. Debo tener la vigesima parte de lo que tienen los coleccionistas. Pero, te forma muchísimo leer comic, acercarte minuciosamente, al lenguaje, porque aprendes, y una vez que lo puedes ver plasmado (y mejor aun impreso) te das cuenta si funcionó o no. El error es un gran maestro.

Se ve mucho de moda y actualidad en tu tira…


Generalmente en una tira comica todos visten igual, siempre. Yo les varío el atuendo porque ellas son chicas fashion. Yo he hecho investigación sobre moda, y la relación de la moda con la historia en general, entonces me es muy próximo. Eso también hace que se vuelvan muy contemporáneas y que se estén constantemente poniendo al dia.

Resalta en tu tira la gestualidad de tus personajes, varían mucho las poses de las manos, ¿es eso un referente de fotografía,  siempre te ha gustado un enfoque minucioso asi?
Al principio hubo un referente de fotografía, sobre todo porque yo necesitaba la gestualdad de las mujeres… El primer año tenia siempre a mano unas cuantas Cosmopolitan y una Vogue, para  echar un vistazo. Pero ahora el oficio me enseñó a hacerlo de memoria.



¿Qué ha sido para ti lo mejor de realizar Ana y Milena?

Uno de los momentos más emocionantes fue cuando yo entraba a una librería de Mr. Books acá, y la mama le estaba comprando a una niña de 12 años Ana y Milena.  Yo me quede de una pieza. No es tan infantil mi tira, pero fue muy emocionante que una niña estuviera comprando, y más el dependiente me miro, y dijo “ese es el autor”, entonces le firme, y la niña quedo muy feliz. Solo ese pequeño momento me satisface montón de otras cosas más de la tira.
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Aprovechándote como humorista, te preguntaría ¿que te parece que son algunas de las fuentes del humor ecuatoriano?
La realidad nuestra, la contradicción (y eso es la tira). La contradicción  entre una ciudad atávica, franciscana y un intento por contemporaneisarse, por mantenerse al día, por ser moderna. Si tu ves la ciudad es totalmente una ciudad de contrastes: el centro de Quito es muy colonial, y luego ves edificios de Star Wars a ratos; la contradicción convive mucho con nosotros, está en nuestra cultura. Aquí hay un estilo de bromear muy común; te dicen: “estás con cuernos… ¡no mentira!” Dices algo y luego te retractas, te amilanas, dices que no quisiste decir aquello, pero lo dices mojigatamente: eso es muy quiteño.

Otra cosa que mejora mucho  el humor de acá es que estamos empezando a  reírnos de nosotros. Somos una cultura un poco resentida, sino muy resentida, con problemas de castración muy grandes. El Ecuador al inicio del Siglo XX era del tamaño de Perú. Ahora es un país chiquito. Muy despolillado por todas partes. Tenemos muchos problemas de castración, nos sentimos muy disminuidos en el sentido de nuestra autoestima. Aparte ha sido un país  a la sombra de países más rutilantes como Colombia y el Perú. Nadie sabe qué es Ecuador, este minúsculo coso en Sudamérica. Eso nos ha creado unos grandes complejos. Y esto lo hemos sublimado constantemente, en todo, pero sobre todo en las artes. Brota ahora en una especie de paroxismo que cae en lo pretensioso. Pero afortunadamente ya empezamos a reírnos de nosotros mismos, a reírnos de esas cosas, de nuestra historia, de lo que somos.

Somos un país muy racista también. Todos los que van con la camiseta del Ecuador al estadio y gritan “¡Ecuador, Ecuador!” son los más racistas, son los que le miran la cara a un negro y a un indio pero no lo saludan. Imagínate: había una discoteca que se llamaba Mi País, y no entraban negros ni indios. Ese nivel de contradicciones está muy adentro de nosotros y es una enorme fuente de humor.

Luego, burlarse de las normas: aquí todavía es posible. Burlarse de nuestras reglas emocionales, y sociales es complicado porque todavía hay mucha sensibilidad. Es curioso pero hay gente que se cree aludida en mi tira, y no es verdad. Hay un personaje que se llama Mat, y hubo un amigo que se enojó porque estaba seguro que era inspirado en él. Y hubo otro amigo que por el mismo personaje era feliz! Decía, “ ¡Guau! Yo soy el Mat. Vos lo creaste por mí.” Yo juego algo con esos mecanismos de inseguridad que hay acá. El ego es muy frágil. Es hielo muy delgado. Ahora con el nuevo régimen que tenemos hay muchos índices de patriotismo exacerbado, y ese es un terreno muy fértl para el humor, pero de cuidado. Afortunadamente se pilotea, se canaliza en eventos de cine, de música y, con suerte, de  cómic… las artes visuales aquí si tienen una historia más solida. A estas otras que están empezando en algo les ayuda y se da la catarsis que necesitamos.

Cuéntame de la prehistoria del comic  actual ecuatoriano: ¿hubo  intentos de revistas, movimiento?
Estuvo la revista Traffic, que es donde conocí a Eduardo Villacís, hace un millón de años. Yo tenía 16. Entré a la revista como diseñador, y él hacía los comics. Yo no lo podía creer.  ¡Dije, sí se hacen cómics en el Ecuador! El Eduardo fue un gran sensei  en esas épocas. Ahora somos colegas, tenemos nuestros propios procesos, pero con él aprendí mucho.

Hay otra revista que se llamó XOX, que la sacó Adn Montalvo, otro gran dibujante (la mayoría trabajan como ilustradores o diseñadores, creo que yo soy el único que no es diseñador). El Wilo publicó su libro “La Línea”, etc.

La prehistoria de nuestro comic está ligada la publicidad. Pastillas para el dolor ilustradas, cosas así. Se dice que en Ecuador la historia del cómic tiene 100 años, pero es mucho de esto. Luego bastante cómic político, cuyuntural; pasquines que salían en los años 20 para criticar al régimen de turno. La caricatura política acá sí tiene largo raigambre. El cómic es un poco más nuevo. Una publicación importante fue Secreciones del Mojigato de la cual salió un solo número, con obras de Bonil o Hugo Idrovo. Está también Santibáñez de Guayaquil que sacó la revista Ficcionica, y ha publicado un par de libros.

Otra cosa a la que ahora me opongo totalmente es a hacer exposiciones de cómic. En esas muestras ponía cada quien algún cómic que habían hecho, algunas reimpresiones digitales, y listo. Yo me cabreé ya de hacer eso, porque primero las impresiones son horribles y segundo porque el cómic es una publicación. La esencia del comic para mí está en una revista, algo con que golpear a una mosca (risas), para tenerlo en el baño… yo crecí así, con el comic bajo el brazo.  El cómic tiene que estar en un kiosco, junto con los diarios y las revistas porno (risas).


He escuchado que Cuenca es una ciudad conocida por las artes, ¿has vuelto a Cuenca, a tu ciudad natal?
No me lo había planteado. Uno de mis sueños recientes es volver a Cuenca y hacerme relojero a los 60 años. Me gustan los relojes. He hecho ya un par.

Yo tengo mucha bronca con Cuenca en muchas formas. Puede ser una gran ciudad para las artes, toda mi familia es de artistas, de hecho, pero hay cosas que me joden mucho de la ciudad. Hay mucho machismo, mucha violencia intersocial: esas cosas me hicieron  salir de Cuenca, venir a Quito y relajarme un poco más. No la he visto a Cuenca desde esa perspectiva, de ir a retratarla como está.  Igual a la patria siempre se vuelve, a la infancia siempre se vuelve alguna vez.

Mencionabas que varios miembros de tu familia son artistas, ¿a que se dedican?
Mis hermanas son escritoras y mis hermanos pintores. Siempre estuvieron muy apegados a eso, a crear. En Cuenca es muy posible eso: la música, las artes, las letras son muy parte de las familias. Es normal. Eso me ayudó mucho.

Tú también eres escritor, cosa que obviamente afecta tu trabajo de historieta. Como lector ¿que te gusta leer?
Yo aprecio muchísimo a Oscar Wilde, a Scott Fitzgerald, a la generación perdida: Hemingway, Dos Pasos, Faulkner… me gustan también mucho los Beatniks.

Yo vengo de una familia humilde, pero en mi casa nunca faltó un libro.  Yo fregaba mucho porque somos ocho hermanos, y mi papá se lastimó una pierna por lo cual mis padres tuvieron que trabajar muy duro, igual todos mis hermanos.  Yo –el último- fui el afortunado mimado que tuvo las oportunidades. Porque pese a todo siempre había libros en mi casa, y eso me ayudó vitalmente: te forma de muchas formas, te da mucho bagaje para aplicarlo en lo que sea después. 

lunes, 11 de julio de 2011

Templo de la Historieta y la Caricatura: Esté Café

Café alternativo en la ciudad de Quito. Este es uno de los pocos lugares donde se consiguen historietas de la producción local, además de que utilizan el espacio para conciertos y otros eventos culturales.
Página(s) Web: Esté Café
TEL: 5932 2 542 488

Fechas vigentes: Todo el año.

Recomendación del Menú: Bolón de Maqueño.

Ver Galerías y Espacios Culturales en un mapa más grande

lunes, 30 de mayo de 2011

Narrativa Indígena: Guamán Poma de Ayala

¿Quién es?

Nacido en Ayacucho en 1556,  Felipe Guamán Poma de Ayala fue un cronista indígena que retrato a la realidad del virreinato con una mirada critica, reuniendo sus perspectivas en las obras magistrales de El Primer Nueva Corónica y Buen Gobierno (1615). De sus obras se conocen 398 quilcas que retratan temas tan diversos como las tradiciones Incaicas hasta la intriga política entre los conquistadores. Pese a que Poma no utilizaba globos en sus viñetas, estas muestran alguna similitud a los cartones políticos de hoy en día, previstos de una mirada incisiva y con texto y subtexto que guía al lector en su apreciación.


   


   

1,180 paginas de su obra, incluyendo 398 Ilustraciones de Guaman Poma están disponibles como parte del proyecto de digitalización de la Biblioteca Real de Copenhagen. Agradecemos su permiso para la vincular algunos de estos originales.

La importancia de este artista, además de la vigencia de sus trabajos hoy en día, queda comprobada por el seguimiento que le han dado a su trabajo diversos caricaturistas, historietistas del Perú, Bolivia y Ecuador. Siguen igual de vigentes temas de la injusticia, la pobreza y la violencia, en yuxtaposición a la gran riqueza cultural y el legado incaico.
En Perú, en colaboración con los historiadores Pablo Macera y Santiago Forns, el caricaturista Miguel Det realizó 200 quilcas para el libro La Nueva Crónica del Perú (2000). Esta obra es notable por su amplitud y la dedicación al detalle con la que Det retoma el estilo de Guaman Poma, retratando atrocidades vividas en el Perú de los 80s y 90s, la idiosincrasia peruana, y haciendo nuevas quilcas que homenajean al pasado indígena que resiste y enriquece al Perú.

(Todas las imágenes son reproducidas aquí con el permiso expreso de los autores. Queda totalmente prohibida su reproducción.) 


 

El proyecto tuvo seguimiento con 60 nuevas quilcas del caricaturista Lucho Rossel en el libro Nueva Crónica del Perú Siglo XXI (2000-2003), con textos de Santiago Forns e Ismael Vega. Rossel se vale de recursos de abstracción y símbolos decididamente más underground para darle una nueva vuelta de tuerca al estilo de Poma.


En Bolivia, un pequeño grupo de fanzinerosos que después se volverían los lideres de un movimiento historietil de magnitud internacional homenajearon a Guamán Poma en su publicación El Fanzineroso #7 como un referente inescapable para la historieta Boliviana. Ilustración del historietista y pintor Alejandro Archondo.

En Ecuador el historietista Fabian Patinho realizó una quilca como colaboración para el proyecto de Pretéritos Futuros, proyecto dentro del cual se combinaban diversas ilustraciones de Eduardo Villacis y esculturas en una magistral representación  del futuro posible del Ecuador como muestra museográfica.

"El manuscrito original del denominado “Huasipungo apócrifo”, fue hallado en Píllaro, bajo la mesita de noche de la sala VIP de la única casa de citas que se mantuvo en pie en el pueblo, luego del terremoto de 1949.  Quien lo halló fue el anciano Patricio Hualca, a quien todos llamaban afectuosamente “taitapendejadas”.  Siglos después, en el 2303, fue subastado por 178 millones de dólares en la casa Sotheby’s.  Su nuevo dueño, el industrial Natsako Kimura,  había quedado embelezado por los dibujitos que exponían las proezas sexuales milenarias de los nativos sudamericanos, mantenidas con celosa precaución por sus descendientes, siglo tras siglo.  Kimura murió al doblar la página 16, pero el Museo Nacional de las Hermanas Carmelitas, gracias a sus acciones en Mitsubishi,  consigue, por fin, la ansiada extradición del documento. Este “Kamasutra andino”, como pasó a conocerse, da cuenta de una enorme variedad de prácticas sexuales, que, en algunos casos, bordean la perversión, por lo que fue severamente prohibido, con pena de hoguera para quien siquiera, lo hojeara.  A partir de entonces, la célebre timidez y melancolía del habitante de los páramos y los Andes ecuatorianos,  quedó puesta en duda por los más escépticos".  

La caricatura y la historieta latinoamericana reconocen en Guamán Poma una de sus grandes predecesores. Nuestra mirada gráfica y critica están hasta el presente empapados de referentes originarios, palabras y conceptos que nos enriquecen como parte de nuestra herencia cultural. ¿Cuantos otros cronistas y dibujantes faltan por conocerse? Hace falta una investigación a fondo de la tradición de narrativa gráfica en áreas tan diversas como la artesanía burilada, narrativo en telar y el muralismo indígena.