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lunes, 16 de julio de 2012

Entrevista: Hernandez

Caricatura por Helguera.
¿Quién es?
Caricaturista de El Chamuco, cartonista de La Jornada y coconspirador moneril de Helguera en las páginas de la revista Proceso. Hernández es uno de los mejores caricaturistas de México en la actualidad. Hábil parodista, de trazo suelto y cartones fulminantes, fue reconocido con el premio de periodismo en 2001.

Página(s) Web: El Chamuco y los hijos del Averno, José Hernández

Entrevista realizada el 10 de agosto, 2009*

¿Qué es la caricatura para ti?
Hay muchos tipos de caricatura. Una por ejemplo, es la caricatura de retrato. De esta hay una tradición muy grande en la historia del arte, con Leonardo da Vinci, de los primeros que hace caricaturas… Archimboldo, en fin, hay muchos pintores famosos que hicieron caricaturas. En Europa sobre todo hay mucha tradición de caricatura de retrato: con los franceses, con Mulatier, con Ricorte. En Inglaterra también. En México en el siglo XX hubo muchos exponentes muy importantes de la caricatura de retrato, como “El Chango” Cabral o el mismo Covarrubias, que es el caricaturista mexicano más importante, porque se fue a Nueva York a trabajar (risas).

 Quizás la vertiente más importante en México es la caricatura política. La caricatura política solo se puede entender como género periodístico, más que como un género artístico, que sería el caso de la caricatura de retrato. Como género periodístico enmarca dentro de los géneros de opinión, es un editorial gráfico, que responde a la posición del caricaturista y se basa en el principio, teoría o premisa que el miedo al ridículo modifica las conductas. Los políticos al temer verse ridiculizados en una caricatura, tendrán más cuidado en lo que hacen, trataran de no cometer fechorías, basándose en una ética… Esto es el ideal. Realmente eso no sucede, y mucho menos en México, pero esa es la premisa de la caricatura. Criticar ridiculizar a la gente del poder y que abusa de ese poder. 
En México ya no funciona: los que están en el poder son muy cínicos, les vale madres, no  solo no les importa, sino que a veces hasta buscan al caricaturista para comprarle la caricatura en la cual fueron ridiculizados. Cuando uno empieza a hacer cartón se va dando cuenta de esto, y se va uno dando cuenta que la finalidad de la caricatura ya no es incidir en la conducta de los políticos. Se vuelve entonces una comunicación con el lector.

 En ese sentido te podría decir que cuando más gusto me ha dado mi trabajo, es cuando me he encontrado mis caricaturas reproducidas, muchas veces en dimensiones muy grandes en alguna protesta pública, cuando hay gente que hace los periódicos murales afuera de su casa o de su comercio, para tratar de llevarlas a más gente. El orgullo más grande que he tenido hasta ahorita, fue cuando un lector me mando por internet un vínculo al sitio de Al-Jazeera, con una foto en una protesta en Egipto, donde estaban protestando con una caricatura mía, reproducida en gigante. 

La caricatura es una especie de herramienta para poder entender lo que está pasando, para analizarlo, tomar una posición y difundirla.

La caricatura mexicana tiene una larga historia, y si bien en este momento se sienten demasiado seguros en el poder para preocuparse, ha habido mayor represión y más control sobre la caricatura, donde realmente era no solamente el caricaturista el que se la jugaba, sino también los que la imprimían o hacían el cartel. ¿Cómo ves la caricatura de combate en México y como ha cambiado el panorama de la censura?
Antes en la prensa en México habían tres intocables famosos: La Virgen de Guadalupe, el ejército y el Presidente. No se podían tocar, no podías criticarlos y obviamente no podías hacer una caricatura de ellos. La Virgen porque era sagrada,  el ejército porque era peligroso, y el presidente porque era sagrado y peligroso.
 
Ya las cosas no son así. La Virgen ya hasta el mismo Shulenbourg (el que había sido Abad de la Basílica de Guadalupe) llego a decir que no había existido la Virgen. Le dieron los derechos de comercialización a una empresa japonesa… El ejército ya está tocado por el narco, y aparte muy desprestigiado este sexenio. Y el presidente ya está bien tocado. 

Antes había que ser muy valiente para criticar al presidente y ahora hay que ser muy valiente para defenderlo. Es una figura muy devaluada.

 Es un fenómeno raro, porque seguimos viviendo en un régimen presidencialista, pero sin presidente. Es un presidente muy débil. El último presidente fuerte fue Salinas, quien si tenía un control muy férreo de los medios. Difícilmente tú vas  a encontrar tu una caricatura del sexenio de Salinas donde se le critique directamente, donde el salga. No era fácil. 

El que muchas veces lo hizo fue Naranjo en Proceso, y la revista recibió muchas presiones a base de eso. Zedillo no tuvo ese control, (yo creo que porque no le importó), y de ahí para acá ha sido así. Creo que por dos razones: 1) porque la influencia que tienen los medios escritos frente a los electrónicos es mucho menor; por lo tanto interesa más controlar la radio y la televisión que la prensa escrita. Es muy poca la gente que lee comparada con la gente que ve la TV. 90% de los mexicanos reciben su información básica de la televisión.
Yo recuerdo en la época de Zedillo, yo colaboraba en la revista de Milenio, hubo un número que en la portada tenía una caricatura de Zedillo que decía “El Presidente que contaba chistes”. Salía con cara de tonto, y en el interior había un texto de Monsiváis y había una tira que yo hice: una parodia de un personaje de TV de los 70s, que se llamaba Simpatías. Yo ponía a Zedillo como Simpatías contando chistes malos. Molestó mucho, primero por la portada, después por la caricatura, y también por el texto de Monsiváis. Era obvio porque la portada era lo que se veía en los puestos, aunque no compraras la revista. Si comprabas la revista, era más probable que vieras la tira. Y lo menos probable era que leyeras el texto. 

Les importa mucho más controlar los medios de más alcance. Menosprecian la prensa escrita. Y, me temo que tienen un poco de razón, porque últimamente, le poder de la TV es muy grande. 

Durante el sexenio de Fox no fue tanto su interés, porque él era un títere de mucha gente, pero sí de Martha Sahagún, quien presionaba mucho a los medios escritos. El otro día me entere que perdió su demanda a Proceso. Hubo un caso de un caricaturista, Eco, que fue corrido del periódico El Independiente, por presiones de Martha Sahagún. Ahí fue un caso sui generis, porque realmente lo que hizo Eco fue una caricatura ofensiva personalmente contra Martha Sahagún. Se metió con cuestiones personales… la llamo puta pues. Si la señora lo es o no lo es, creo que no es dominio público. Creo que estuvo mal que Eco lo hubiera hecho, y mal que el periódico lo hubiera publicado, no porque yo esté a favor de la censura, sino porque creo que debe de haber un código ético de lo que se puede publicar y no publicar.
Estuvo peor que presidencia exigiera que lo corrieran, y peor que el periódico cediera.

Ahora con Calderón, hay un intento por controlar los medios, y lo que han logrado es uniformar los medios de comunicación, sobre todo los electrónicos. Hay muy pocas voces discordantes. Puedes revisar lo que dicen Loret de Mola, López Dóriga, López Camín, Ciro Leiva, Ricardo Alemán: y todos dicen exactamente lo mismo, y obviamente en contra del sindicato. Hay una línea muy clara.
Calderón ha intentado formar a los medios y controlarlos lo más que puede. Afortunadamente no puede mucho.

El otro aspecto tiene que ver con la censura. La censura en este país (y finalmente en todo el mundo) se aplica con respecto a quien tiene el poder: no solo el poder político, sino también el poder económico. Ahora es muy fácil criticar al presidente, porque realmente el poder ya no está en el gobierno. El poder realmente está en los sectores económicos, en los grandes empresarios, en las televisoras… el narco. Todos estos elementos son los que ahora presionan o ejercen de que se dice y que no se dice, que se publica o no se publica.

Un ejemplo de ello es el caso del Padre Maciel. Es un caso muy grave de pederastia y encubrimiento. Los pocos medios que en su momento lo denunciarlo y lo documentaron, sufrieron un boicot económico por una serie de empresas, ligadas a los Legionarios de Cristo. Le paso al Canal 40, le paso a la Revista Milenio de entonces. Empresas muy importantes, como las de Lorenzo Servitje (BIMBO), quitaron toda su publicidad y llamaron a boicotear a estos medios. Esos son los sectores que son realmente ahora los intocables. Tú difícilmente te vas a encontrar caricaturas criticando a Azcárraga, o a Salinas Pliego, o a Carlos Slim, o a Lorenzo Servitje. 

El público se puede  informar de leer El Chamuco, pero ¿de dónde se informan los moneros, considerando además que tienen que estar un tanto adelantados a la jugada?
¡No estamos adelantados (risas)! El Fisgón, que es uno de los mejores caricaturistas actualmente, es un tipo hiperactivo que se está metiendo en mil cosas, y hay días en que tiene tantas actividades que no se dio tiempo de leer el periódico y me llama en la noche a preguntar que notas hay. Con que más o menos sepa una noticia, puede idear un muy buen cartón, porque su estructura ya la tiene muy clara. Cuando tienes muy claro que es lo que está pasando, sabes que intereses tiene cada público, sector, cada área, puedes entender cuáles son las intenciones, para donde van, que es lo que van a hacer… porque los conoces y sabes cómo está montada la estructura del poder en México. No es que uno este adelantado.

Yo lo que hago es que leo La Jornada, Proceso, consulto tres-cuatro periódicos más en internet: El Universal, Reforma, etc. La información es más o menos la misma. A veces busco ciertos columnistas. Algunos los leo porque me parece que son muy buenos analistas, que entienden lo que está pasando, como Julio Hernández (que tiene mucho humor además). Otros los leo por puro morbo, como Ciro Gómez Leyva o Ricardo Alemán, para saber más o menos es la orden del día de esta gente, que son como les llaman, “los jilguerillos del poder”, están totalmente alineados.

Ahora con el internet, las noticias están al día. Y si tenemos contacto con reporteros, con gente del periódico que está ahí metida. Muchas veces nos llegan datos o chismes de muy buena fuente, que luego no trascienden, que no podemos usar como información porque son chismes. Aunque sean ciertos, no pasan de ese nivel de rumor o de chisme off the record. (Igual es bueno saberlos, porque te permite entender muchas cosas). (Risas). 

¿Eres dibujante de toda la vida? ¿Cuándo comenzaste a hacer caricatura política?
De niños todos dibujamos, pero somos algunos los que no dejamos de hacerlo. Cuando tú le pides a un adulto que dejo de dibujar que te haga un dibujo, te va a dibujar lo mismo que dibujaba de niño. Si tú le pides un paisaje, te va  a dibujar el mismo paisaje infantil: la casita, las montañas y el sol. Va a repetir el esquema que hizo de niño, porque ahí lo dejo. En cambio los que por alguna razón seguimos dibujando, pues obviamente después de treinta años de dibujar, algo aprendimos. 

Yo empecé a publicar en el ’94 cartón político, pero estuve varios años antes publicando ilustraciones. Yo estudie artes visuales en la ENAP, y desde antes que entre empecé a publicar ilustraciones en algunos suplementos y revistas. Algunas caricaturas de retrato…

Siempre quise hacer caricatura, pero no pude: no encontré el espacio y aparte, el cartón político no es algo que se pueda estudiar en México, a pesar de que hay tanta tradición y es un género tan difundido y tan popular. No hay ningún lugar en ninguna carrera donde tú puedas estudiarlo. Yo quería hacer cartón político; intente entrar a La Jornada cuando empezó pero obviamente no, nadie me pelo (risas), y fue hasta agosto del ’94 que empecé a hacer cartón en una revista que se llamaba Mira. Era una revista que tenía Humberto Musaquio. Yo llegue con mis monos a pedir chamba, con tan mala suerte que me la dieron. Mi primer cartón fue a propósito de las elecciones. 

Acababa de salir la revista El Chahuistle, y yo quise hacer algo para la revista. Se me ocurrió algo, se lo lleve al Fisgón, y lo publicaron. Eso sería el ’95. Estar en El Chahuistle junto a gente como al Fisgón, como Helguera, y sobre todo como Rius, a cuatro meses de empezar a hacer cartón, sin tener idea de cómo se hacían, más que viendo, como los hacían los grandes, estaba colaborando en una revista junto a ellos. Era una revista que se hacía de reunirnos los cuatro a hacerla pues. Fue la mejor escuela.
Yo ya tenía muchos años con el oficio del dibujo, pero me faltaba obviamente la cuestión de lo que es el cartón político. Una cosa es saber dibujar y otra cosa es ser un monero, un caricaturista.
 
Eso lo fui aprendiendo cada quincena en El Chahuistle. En el ’96 empezamos la primera época de El Chamuco, y estuve ahí hasta el 2000, solamente haciendo eso. Historietas, parodias, cosas así, pero aún no había hecho cartón diario, que es totalmente distinto. La dinámica es distinta. Fue en el 2000, cuando aparece  Milenio diario que empecé a hacer cartón. Me enfrente a lo que es hacer un cartón todos los días, y era yo solo, no arropado en la revista. Pero ya había tenido cinco años de la mejor escuela.

Yo espero haber evolucionado en estos años, del ’94 para acá. Han cambiado muchas cosas: de técnica, soluciones gráficas, soluciones de las ideas de los cartones. Al principio me costaba mucho trabajo pensar el cartón, muchos muchos días sentía que me había equivocado de profesión… pero, poco a poco se va uno ejercitando. Es como todo oficio. Ya está uno de pronto con el automático. Vas leyendo las noticias y vas articulando ideas. Hay veces que sale muy fácil, hay veces que no, pero uno intenta mantener cierto nivel en los cartones diarios. No es fácil. Yo creo que ni los grandes caricaturistas, como lo son Helio Flores o Naranjo, hacen cinco cartones extraordinarios cada semana. El chiste es mantener buen nivel. 

Tú tienes una gran cantidad de colaboraciones con otros caricaturistas. ¿Cuál es tu proceso de trabajo con Patricio, con Helguera?
Yo creo que eso fue algo que salió con la revista El Chahuistle. Yo no sé si otros caricaturistas lo hagan, o como lo hagan, pero el equipo que hacemos El Chamuco, lo hacemos en conjunto. Éramos más jóvenes también. Me acuerdo que en el ‘; 98 o por allá, y en ese entonces Patricio, Helguera y yo hacíamos una sección para la Revista Milenio, de dos páginas. Entonces, cuando entregábamos El Chamuco, pensábamos esa sección, las ideas, los chistes, lo dibujábamos y lo coloreábamos con tintas. ¡Todo en una tarde! ¡Ahora me tardo cuatro o cinco días en hacer la paginita de Proceso! (Risas). 

Incluso cuando dejamos de hacer El Chamuco, nuestros trabajos personales,  los cartones, los seguíamos haciendo de manera conjunta. Casi todos los días nos consultamos las ideas del cartón. 

Hay veces que nos ayudamos también. A veces llamo a Helguera con una idea, y platicándola se afina y ya funciona bien… o el a mí, yo le doy alguna idea que redondea lo que estaba pensando. Incluso hemos llegado a regalarnos ideas. Ahora, para que funcione debe de haber un mínimo de entendimiento en lo que pensamos, en nuestras ideas, en nuestras posiciones, en nuestros principios, en nuestras convicciones. Si no, no podríamos hacer una revista como El Chamuco, que es una revista obviamente política, con una línea muy clara. Yo creo que en la cuestión de desarrollo profesional como caricaturista eso nos ha ayudado muchísimo: desde las ideas, hasta los dibujos.

Yo me acuerdo cuando entre al Chahuistle, yo estudie pintura: mal que bien sabia de técnica, cuestiones de composición y tal, y tenía el oficio del dibujo. Entonces, yo me acuerdo que en las portadas del Chamuco, empecé a meter otras técnicas, hacia portadas en acrílico. Eso hizo que entre el todo se hiciera una especie de competencia positiva. ¡Híjole, me tengo que aplicar porque la portada de él está más chida! Y ahora me toca a mí… Se elevó entonces la cuestión gráfica. 

En tu trabajo de historieta o tira haces mucha parodia, ahí están Los Pinots, Lorenzo y Martita (Dagwood y Blondie) con Fox… ¿Cómo te preparas para para hacer esos trabajos paródicos?
Básicamente tiene que ver con las carencias de uno. Si no le sacas provecho a tus limitaciones, de plano estas perdido. Yo creo que tengo varias limitaciones en mi trabajo de caricaturista. Por ejemplo, siento que me falla mucho el humor. En algún momento me preocupe porque me parecía que no tenía un estilo. Nunca he podido inventar un personaje.

Hay ciertas cosas donde me doy cuenta que me falla y tengo que compensar de alguna manera. Mi falta de humor trato de compensarla por ejemplo haciendo cartones muy directos, muy salvajes, muy fuertes, muy violentos. Mi falta de creatividad para crear un personaje lo he tratado de librar haciendo parodias. Igual lo del estilo: un día me di cuenta que el estilo no es importante, en el sentido que estilo es no saber hacer las cosas de otra manera.
 
A veces he querido fusilarme a caricaturistas. Por ejemplo, a mí me gusta mucho Al Hirschfeld, y a veces quiero imitarlo ¡pero no me sale! Me sale como me sale, por mucho que quiera imitarlo. Otro es Edward Sorel, que me gusta mucho… me lo quise fusilar una vez, no me salió, pero lo que si salió empecé a sumarlo a lo que es mi estilo.
No tengo mucho humor, como lo tiene por ejemplo Trino, o el Fisgón, pero, voy a hacer cartones que no te arranquen una carcajada, pero que si te hagan sentir algo. Tú mencionabas la parodia de Benjamin Button, ¡lo ves y te da asco! 

Hay un caricaturista ingles de nombre Gerald Scarfe, que hizo las ilustraciones y las animaciones de Pink Floyd The Wall. Él es un caricaturista muy fuerte, muy crítico y muy violento. Tiene una caricatura muy famosa, una caricatura de los 70s, antes de que Margaret Thatcher fuera primera ministro, era la líder del partido conservador. Hizo una caricatura de ella como perra. Se llama Top Bitch. Está ella como perra defecando, y la mierda es la cara de su contrincante en las elecciones internas del partido. ¡Es una caricatura muy fuerte! Además es un dibujo muy violento, muy agresivo.  Es una perra flaca, fea. ¡Imagínate! Cuando yo vi esa caricatura me impacto, y dije, ojala algún día podamos hacer algo así de fuerte en México. Es difícil, porque hay cosas que a los editores no les gusta: no les gusta que uno animalice, no les gusta que uno meta cuestiones escatológicas… ¡Aquí había esas dos! (Risas). No he tratado de llegar a esos niveles, pero sí de hacer cosas mucho más libres, mucho más críticas y mucho más violentas, porque además se lo merecen estas personas. 

Y en cuanto a las parodias: si no puedo idear algo original, puedo parodiar coas, y me gusta mucho además. Yo supongo que es un poco la escuela de MAD, de niño leía mucho de MAD. Yo creo que 60% de MAD es parodia: las películas, las parodias de carteles, y demás. Siempre me ha gustado. Trato de no abusar de ello, porque llega al extremo de que cualquier cosa que salga le pongo la cara de Calderón y ya, pues no. Hay que buscar la manera de que las parodias funcionen y no tratar las parodias desde absolutamente todo.

Me llama la atención en tu trabajo el uso efectivo de tipografías para crear un mensaje con la manipulación de la textualidad. (En Monosapiens, por ejemplo). ¿Para ti cual es la importancia de la tipografía?
Supongo que por mi paso por la ENAP, algo aprendí de cuestiones de diseño. No soy diseñador; he llegado a trabajar como diseñador, pero realmente no lo soy. 

Me gustó mucho el diseño tipográfico. Tuve la oportunidad de trabajar con un diseñador tipográfico muy bueno, German Montalvo. A mí me gustaba mucho ver sus diseños, porque encontraba en las letras, soluciones gráficas impresionantes. El hizo el diseño de un cartel de una película ya muy vieja llamada La Tarea. Estaba filmada todo en un plano en secuencia: la cámara se quedaba en un sitio y no se movía durante toda la película. El cartel era una letra A gigante, negra sobre un fondo blanco, y tenía un toque rojo: la letra A tenía una zapatilla dibujada. Ese cartel me gustó muchísimo, y me ha gustado mucho jugar con las tipografías, como un elemento no solo cuando diseño la página de Proceso, o las páginas de El Chamuco, sino con los mismos cartones. 

El Fisgón lo hace mucho también: encontrar soluciones gráficas que digan algo, no solo con los personajes diciéndolo, sino la imagen y las soluciones gráficas a las que se presta. Yo creo que el maestro en esto es Helio Flores. Él tiene cartones en donde el chiste del cartón es la solución tipográfica y el movimiento que tiene que ver. Hay frases/palabras que te ayudan a hacerlo, por ejemplo “IVA”. Una representación gráfica que te ayuda a decir lo que el significado quiere decir está muy bien. Yo utilice el 2% para formar la cara de Calderón. Alguna vez también hice un Calderón cuyo retrato estaba hecho con la palabra “espurio”. Fue a propósito de un estudiante que le grito “¡Espurio!” en un acto oficial. Los del Estado Mayor presidencial se lo apañaron y lo llevaron, y lo detuvieron varias horas. 

Si bien muchos caricaturistas lo hacen, no es tan frecuente, y yo creo que es una solución interesante que funciona en el caso de que sea afortunada. A los lectores les gusta porque es distinta. Tú la ves y descubres algo que no habías descubierto. 

¿Sigues pintando?
Lo he dejado años. Siempre tengo la intención de volverlo a hacer, pero no es fácil por la carga de trabajo.
He estado trabajando muchos apuntes en Photoshop… de repente encuentra uno que en Photoshop es una herramienta más, y hay veces que puede uno encontrar (los puristas de la plástica dirán que estoy diciendo una barbaridad) elementos plásticos dentro de la pantalla, trabajando con las herramientas. Me parece que eso es muy interesante. No existe un original, es virtual todo, pero cuando trabajo así, sigo los mismos pasos que cuando lo he hecho en físico, en óleo, acrílico o pasteles. 

Selecciono brochas, pinceles, y los efectos que busco son similares a cuando pintaba. 

Estamos viviendo un momento crítico en México…
¡Desde hace 25 años! (Risas)

Bueno, no es casualidad que el concepto de estallido social tenga cada vez mayor ímpetu, mayor realidad en un país tan surrealista… ¿Si estamos informados, pero que podemos hacer? ¿Qué salidas le ves a México?
Se da un fenómeno muy triste de que efectivamente, estamos informados, pero aunque la información este ahí, no pasa nada. Hay casos muy específicos como el de Mario Marín, el Gobernador de Puebla. Reconocieron conversaciones telefónicas donde claramente el atropella los derechos de una persona, manipula el poder que tiene en el estado para afectar a una periodista de manera ilegal… todo México lo oyó, y no pasó nada. El señor sigue siendo gobernador.

Es muy decepcionante… es tal el cinismo, la doble moral y la simulación de esta gente que está en el poder, que no importa lo que pase, ellos ahí siguen. 

El tipo que fue procurador del estado cuando se registraron los más terribles momentos de los asesinatos en Ciudad Juárez, ahora es procurador general de la república. Todos lo saben y no pasa nada.
Hubo un incendio donde mueren más de 50 niños en una guardería… todo mundo sabe quiénes son los responsables por negligencia y no pasa nada. Uno de los responsables resulta ser pariente de la esposa del presidente y no pasa nada

Es un fenómeno triste que se acompaña con otra situación también desalentadora. El grado de desinformación que hay en el país, combinado con el grado de discriminación, clasismo y de racismo, y de polarización. Eso se da a partir de la campaña del 2006. El PAN y Calderón deciden hacer una campaña para fomentar el odio, y para dividir a la sociedad totalmente. Ellos atendieron perfectamente a la frase de “divide y vencerás”. Es lo que siguen haciendo en todo lo que pueden, meten campañas de odio y de división. Eso te crea una sociedad dividida, polarizada y enfrentada. 

Es una sociedad que basa sus opiniones en lo que ve en la televisión, entonces se crea una sociedad desinformada, muy manipulada, que atiende a sus sentimientos más primitivos, como son el odio o el miedo.
Meten mucho miedo con estas campañas. ¡Estos chantajes de Calderón que si no aprueban su propuesta no va a haber medicinas contra la influenza! 

Yo creo que la única manera de enfrentar este panorama es informándose y organizándose.
Estoy convencido que si se pudo crear el escenario del fraude del 2006, fue por la cantidad de gente desinformada. También estoy seguro que si algo le teme un gobierno que llegó al poder de forma fraudulenta, y que pretende obtener legitimidad siendo autoritario: a lo que más le temen es a la sociedad informada y organizada.
 
No creo que una solución violenta sea eficaz, mucho menos ahorita. Yo creo que el estallido empezó hace años. Los Zapatistas son la muestra, el EPR es una muestra... Todos los pequeños grupos violentos que hay son una muestra. Hubo una oportunidad muy grande para evitar esto en el 2006. Yo creo que si no se hubiera hecho el fraude, si se hubieran respetado los resultados de la elección, se hubiera abierto una válvula de escape muy eficaz para apaciguar los ánimos, y lo que hicieron fue todo lo contrario.
La torpeza, la ineficacia y los compromisos que tiene Calderón lo han agravado aún más.
Es una batalla difícil, porque la sociedad se enfrenta a la televisión, a los empresarios más ricos que son precisamente los que tienen más privilegios en el país, pero, ¿lo que menos que podemos hacer es tirar la toalla no?





lunes, 2 de mayo de 2011

Marcha: No más sangre

El mundo ya no es mundo de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones
Y el dolor no se me aparta, sólo tengo al mundo
Por el silencio de los justos
Sólo por tu silencio y por silencio, Juanelo.


                                                             ~Javier Sicilia

¿Qué es?
Marcha multitudinaria dirigida por el poeta Javier Sicilia cuyo hijo se suma a  las miles de victimas de la violencia que se vive en el país (nota en Milenio), la marcha busca frenar el baño de sangre y el clima de inseguridad que se vive en México. Desde el inicio del sexenio de Calderón, ha incrementado drásticamente el clima de violencia,  son casi 40,000 muertos desde el inicio de “La Guerra contra el Narco” de Felipe Calderón. Los militares están fuera de los cuarteles realizando funciones más allá de su mandato, se sufre de abusos policiales en diversos sectores de la sociedad, ¡y estamos hartos!
Tan chiquito y tan cabron...
¡Únete a la marcha para exigir un clima de paz y justicia para México y para los tuyos!

¡Participa! El domingo a partir de las 11am, frente a Bellas Artes estarán pintando un mega mural contra la violencia los caricaturistas Hernández y “El Fisgón” con quien guste participar.




lunes, 28 de marzo de 2011

Entrevista: Rafael Barajas “El Fisgón”

Caricatura de Hernández.
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¿Quién es?
Rafael Barajas, alias “El Fisgón” es un caricaturista político, historietista e investigador incansable de la realidad mexicana. Sus trabajos han sido publicados en la legendaria revista La Garrapata, en El Chamuco de ambas épocas, en el periódico La Jornada, y también ha realizado loables trabajos de ilustración infantil en colaboración con intelectuales mexicanos de la talla de Elena Poniatowska. Además, su trabajo como investigador  ha dado luz a libros que contextualizan la caricatura en sus inicios en México.
Página(s) Web: El Chamuco, La Jornada
Entrevista realizada el 30/12/2008*



Generalmente, en una situación política, donde encuentras una contradicción o una paradoja, ahí hay un chiste.

...así como en una cadena el eslabón más débil te define la fortaleza de la cadena, en términos de libertad de expresión, el medio que se atreve a ir más lejos te define los márgenes de libertad de expresión que tiene una sociedad.



H: Dado tu apodo, te preguntaría: ¿cómo se puede mantener una persona informada en México?

Lo primero que hay que hacer es no ver la televisión. Porque la televisión es realmente un aparato de desinformación muy eficaz. Además, la información que te llega de la TV, que es parte del consenso dominante, ¡te llega aunque no quieras!

Lo que hay que hacer primero es estar muy atento de lo que está pasando con los movimientos sociales, con la sociedad, etc. Y por suerte, si hay toda una serie de publicaciones que si informan. Por ejemplo: La Jornada si te da información bastante confiable.

La televisión y los grandes medios básicamente te dan una información centrada en lo que son los intereses de la oligarquía empresarial. La Jornada te da una información que básicamente podría estar centrada en lo que sería la agenda del ciudadano común y corriente. Ahí tu puedes leer cosas sobre salarios, sueldos, problemas de democracia, problemas de derechos humanos, etc.

Por supuesto, lo que nosotros tratamos de hacer, es tener el contacto con investigadores, con algunos actores, para que nos digan: está pasando esto.

Cuando hay problemas muy muy graves, por ejemplo ahorita, con el conflicto del SME, nos ponemos en contacto con gente de base del SME. Porque te da una versión muy diferente a la versión oficial, y con frecuencia es una versión mucho más creíble.

Toda información que recibimos la tenemos que pasar por filtros. Y por supuesto también tratamos de tener contacto con académicos, con investigadores y con expertos en la materia. Por ejemplo, cuando se presenta un problema económico, yo busco amigos economistas, que saben del tema, que entienden cómo se maneja, cuales son las lógicas imperantes y siempre me dan información que es bastante confiable. La prueba es que hasta ahorita, ¡prácticamente nunca me han desmentido los cartones! Y, no solo eso, los cartones que venimos haciendo desde 1980-y-tantos, siguen teniendo vigencia, si van haciendo un seguimiento de lo que fueron todas estas atrocidades: desde la contratación de la deuda externa, hasta la implantación del neoliberalismo y el TLC (Tratado de Libre Comercio).

Hay todo una serie de cosas del discurso oficial que son netamente propaganda y no tienen ningún sustento en hechos o en la realidad.

Por ejemplo, cuando promovieron el TLC, el discurso oficial afirmaba que “El TLC va a generar riqueza en el campo”; pero el TLC ponía al campesino mexicano a competir con la Anderson Clayton, lo que implicaba su ruina segura. Ahí había un problema de lógica evidente, una contradicción entre el discurso y las acciones. Lo que procedía era buscar información más confiable. Lo que hicimos fue buscar la gente de la UNORCA, una organización campesina seria y les pedimos más información para contrastar la versión oficial.

Sobre todo la gente que está metida en los conflictos, en el debate de los temas importantes está muy informada. Tiene datos duros que los grandes medios ocultan. Nosotros lo que hacemos es que vamos a buscar esa gente. En La Jornada, pero sobre todo en El Chamuco, cuando sacamos una exclusiva, no es que hagamos un gran trabajo de investigación, sino que, básicamente, damos información que los grandes medios no dan, pero que son moneda corriente para los actores sociales.

Todo investigador sabe que tener una visión de conjunto de un problema y una hipótesis de trabajo facilita el análisis, la investigación y la selección de datos. Si tienes una hipótesis de trabajo, lo que haces es buscar datos que refuten o comprueben tu hipótesis. Esto es lo que debemos también hacer los caricaturistas.


H: ¿Tú participaste en la revista La Garrapata en el ‘88, fue ahí donde primero incursionaste en la caricatura política?

Yo siempre quise hacer caricatura política. Mi primera caricatura la saque en Quecosaedro. Es una revista que salió poco antes de que saliera La Garrapata en su tercera época. Yo sólo publique dos tres cosas en La Garrapata. Empecé a trabajar de manera formal, constante, en el 1+1 en el suplemento Más o Menos, que en aquel entonces coordinaba Magú. Yo empecé haciendo historieta, y al poco tiempo me pidieron que hiciera cartón político. Y me dio muchísimo gusto, porque es lo que yo quería hacer. Esto fue en el 78-79. 

H: Estuve hablando con Ombú del Uruguay, sé que estuvo en el 1+1. ¿Cómo mides el efecto de tantos intelectuales y gente de izquierda, que tuvieron que huir de su país y que vinieron a México?

No sé si tuvo un efecto en la realidad nacional, pero tuvo un impacto muy grande en todo un sector académico, en todo un sector universitario. Muchos de mis maestros en la universidad eran refugiados chilenos, refugiados argentinos. Gente que venía incluso del Paraguay, etc.

Las oligarquías, las elites, las dictaduras suelen expulsar a los sectores críticos que son siempre los más pensantes e interesantes de sus países. 

Mira: te lo voy a poner así: yo soy hijo de una refugiada española. Mi mama era catalana; era muy chica cuando se dio la Guerra Civil Española, y ella vino con los refugiados españoles a México. Para mí era como natural que este país se convirtiera en tierra de asilo de todos estos sectores, ¿digamos ilustrados y de izquierda, no? Yo vengo de esa tradición, de alguna manera.

A mí me parecía como normal que en los 70s y 80s viniera la gente de Chile, de Argentina y Uruguay, huyendo de las dictaduras, y eso por supuesto que enriqueció la vida cultural del país de aquel entonces. Si nosotros hacemos cuentas de cuanta gente, de cuantos intelectuales de izquierda han venido a nuestras universidades a enriquecerlas, veras que el listado es larguísimo.

Una parte importantísima de los refugiados españoles ayudaron a fundar el colegio de México. Una parte de los refugiados latinoamericanos contribuyo a fortalecer la facultad de medicina, la facultad de ingeniería, la facultad de arquitectura en la UNAM, y también contribuyo a hacer la UAM.

Nosotros hemos tenido dibujantes argentinos, chilenos, muy buenos. Aquí hay mucha escuela. Se quedaron a residir dibujantes tan importantes como  Chac, Palomo, y Carlos Palleiro, que es un gran diseñador. Y por supuesto que todo eso nos enriquece. Ocurre una cosa curiosa con los intelectuales y con las cosas artísticas: generalmente la gente que tiene talentos y que es muy preparada, es muy difícil de sustituir. Y si puede hacer escuela por sí sola.

Yo estoy convencido que para México fue muy importante la llegada de artistas españoles: trabajo por ejemplo Josep Bartolí, que fue un refugiado Catalán, crítico del stalinismo, y que era un dibujante extraordinario. Y trabajó Tisner, los dos hicieron escuela aquí. Y también Vlady, que era hijo de Víctor Serge, y también hizo escuela. Todas esas cosas ayudan y contribuyen.

Cuando llega una gente de talento, hace una diferencia, aunque no quiera. 

H: ¿Cuando uno se enfoca más a la caricatura política en vez de la historieta, como se equilibra el mensaje con la gráfica?

Tengo un vicio que viene de la escuela de la arquitectura. Cuando yo estaba en la escuela, estaba de moda la arquitectura funcionalista. Y estábamos en la idea de que la forma sigue a la función.
La caricatura también se puede resolver mediante una receta funcionalista. Es una receta que rara vez seguimos, pero, te da una idea de cómo racionalizar la creación de una caricatura política.

Generalmente, en una situación política, donde encuentras una contradicción o una paradoja, ahí hay un chiste.

Los chistes, el humor, tienen diferentes tonos. Al final de cuentas la cultura del humor es muy vasta, incluye géneros como la parodia, la burla, el sarcasmo, la ironía, etc. No se puede tratar del mismo modo un tema que es dramático a un tema que es verdaderamente chusco. Es decir, cuando hay un tema chusco, eso se presta al pitorreo. Y cuando hay un tema muy delicado, lo tienes que tratar con ironía. Y yo creo que esto lo tienes que anunciar con los dibujos. Es decir, cuando vas a hacer pitorreo, haces un dibujo muy sencillito, muy esquematizado, en el que hay que exagerar mucho la gestualidad de los personajes que estas retratando, o hay que exagerar las características o la personalidad de los personajes que estas retratando. En otros temas (por ejemplo cuando tratas un tema con ironía) tienes que hacer un dibujo muy sutil, en el que apenas y se note que te estás burlando. Eso te exige un dibujo mucho más realista.

Obviamente esta receta suena muy lógica, pero ya en el trabajo cotidiano las soluciones rara vez son tan lógicas. Suelen ser más disparatadas. Ese es parte del chiste. Pero, estas lógicas si me han dado a mí una serie de parámetros a seguir que me ayudan a resolver mucho mis problemas. Claro, mientras más experiencia tienes, encuentras atajos con más rapidez. Yo me acuerdo que cuando empecé a trabajar, me tardaba horas y horas y horas en sacar un cartón. Todavía me tardo mucho, pero me tardo mucho menos. Helioflores decía, “ustedes y yo podemos sacar una idea en media hora” y yo me decía ¿cómo le hace? En media hora no la sacas, pero si me tardo mucho menos de lo que me tardaba antes. Y esto tiene que ver con que es un oficio, y adquieres mañas, aprendes mecanismos para hacer más rápido las cosas.

Yo una vez platique con Will Eisner, el autor del Spirit. Y yo le pregunte, ¿cómo le haces para hacer todas estas cosas?, y él me dijo, “soy muy bueno haciendo trampa.” “I'm very good at cheating!” Y es cierto, mientras más oficio tienes, más trampas sabes hacer, y eso es el oficio. Son oficios de engaño. Todo oficio creativo es un oficio de engaño.

H: ¿Cómo crees que ha evolucionado la censura dentro de esos grandes medios, y que espacios alternativos se han abierto para trabajar otro material?

Es una pregunta compleja porque requiere dos respuestas completamente diferentes, aunque estén vinculadas.

La primera respuesta es: el trabajar para los medios es un gran privilegio, pero también es una gran responsabilidad.

Las caricaturas, las imágenes, todo lo que es publicado es susceptible a causar escándalo, a herir sensibilidades, y de provocar broncas muy serias.

Te voy a poner un ejemplo paradigmático. Los chavos estos que decidieron hacer caricaturas contra Mahoma, ¡es un caso increíble! Si tú te fijas, estos chavos no son profesionales. ¡Son chavos que respondieron a un concurso, y que, obviamente, no midieron las consecuencias de lo que estaban haciendo! No sopesaron lo que implica caricaturizar a Mahoma para los musulmanes. Es muy diferente caricaturizar a Mahoma desde occidente, a hacerlo desde el Islam. Entiendo que es una restricción terrible, que no puedas dibujar a Mahoma, etc., etc., etc., es inaceptable, estoy  a favor de la libertad de expresión, pero yo también entiendo que es una cosa que tiene que ganar la gente del Islam. Ese triunfo de la libertad de expresión es algo que no se puede imponer desde afuera.

Es un debate que tiene que ser interno. Y cuando haya un caricaturista islámico que dibuje a Mahoma, yo lo voy a respaldar. 

Aquí, claramente, esto se dio en un contexto de acto de provocación de los halcones norteamericanos, pro estado de Israel etc., en contra de un sector islámico. No fue una reivindicación por la libertad de imprenta, sino una provocación, lanzada desde los centros del poder imperial.

Todo esto te lo digo solo por decir que nosotros al momento de publicar tenemos que medir muy bien qué es lo que publicamos y que es lo que no publicamos. Esto lo vamos midiendo día con día.

Ahorita por ejemplo publicamos caricaturas muy fuertes contra Calderón. Pero muy rara vez se nos va ocurrir denunciar a un narco (como “fulano de tal trafica droga y esta acá”), porque te puede matar. La censura cambio de eje, porque el poder cambio de eje. Cambio de centro.

Hay que tener mucho cuidado con lo que publicas, porque claro que puede tener consecuencias, y puede tener consecuencias muy graves.

La otra pregunta tiene que ver con cómo funciona la libertad de imprenta en nuestros países.

Yo estoy convencido que la libertad de imprenta es un derecho muy importante, es un derecho que nos tenemos que ganar los ciudadanos.

Contrariamente a lo que nos dicen los grandes medios, aquí en México no hay libertad de imprenta en los medios masivos de comunicación.

Sí, nosotros, en algunos medios nos hemos ganado, sin lugar a duda, el derecho de decir toda una serie de cosas. Y cuando digo nosotros, me refiero a varias generaciones de periodistas, y a todo un sector de la sociedad.
  
Un grupo de moneros empezamos a sacar El Chamuco, porque queríamos ampliar los márgenes de lo que se podía decir en los periódicos de México. Nos decían, “esto no lo puedes publicar, y esto no...” Los equilibrios eran muy precarios. La subsistencia del periódico era muy difícil y obviamente teníamos que tener mucho cuidado. Decidimos sacar una publicación para que nosotros pudiéramos decir lo que nos viniera en gana, sin que nadie nos dijera nada. El resultado es que la existencia de un medio que se atreva a  ir más allá de los límites marcados por el Stablishment ayuda a ampliar los márgenes de expresión del resto de la prensa. A nosotros nos pasó una cosa muy chistosa cuando comenzamos a publicar El Chamuco, porque de repente no nos publicaban una caricatura en el periódico, y la publicábamos en El Chamuco. Y, al cabo de un rato, resultaba ridículo no publicarla en el periódico, porque de todos modos se iba a publicar en El Chamuco.

Yo creo que aquí hay una relación muy curiosa: así como en una cadena el eslabón más débil te define la fortaleza de la cadena, en términos de libertad de expresión, el medio que se atreve a ir más lejos te define los márgenes de libertad de expresión que tiene una sociedad.

Nosotros si tratamos de ser muy cuidadosos con lo que decimos. En ello nos va la credibilidad. Yo estoy convencido de que tratamos de documentar con objetividad la información que tratamos en nuestras caricaturas. Y que por eso, nuestro trabajo, el mío, el de Helio Flores, el de Naranjo, el de Toño Helguera, el de Hernández, el de Rius, es un trabajo que se sostiene  porque está sustentado en hechos. Y no mentimos porque no nos vamos con el discurso oficial.

H: De repente veo tu sección del Chamuco fotocopiado y pegado en espacios públicos. ¿Cuando crees que tenías esa forma de trabajo cuajado, esa especie de manual que dibujas?

Es un manual, es un panfleto político. A mí no me parece mal que se hagan panfletos políticos. Yo creo que sobre todo en este momento, en que el país está por irse al carajo, necesitamos cada vez más de esos manuales políticos, porque son historietas que buscan difundir masivamente una información que a todos nos afecta. Y una información que los grandes medios, el estado, la televisión ocultan.

Nunca nos van a abrir un espacio para discutir como fue el fraude del '88, el fraude de 2006? O, háblanos del Teletón, eso nunca nos lo van a permitir en la televisión, pero lo podemos hacer en nuestra revista. 

H: Hay un escritor de nombre Hugo Renan que dice que “no se puede fundar un país sin un olvidar colectivo”…

Yo creo que no se puede fundar un país sin una memoria colectiva. Eso es lo que es la historia. Una de las cosas que estructuran la identidad nacional es la creencia de que se comparte una historia en común. Yo creo que si olvidas, corres más riesgo que si te acuerda.

H: Siento que el pasado es casi cíclico y que la gente tiene la capacidad de reconocer la historia en parte porque salen cosas a la luz, pero, ¿hasta donde crees que llega esa mirada al pasado de la gente común, sin ser uno investigador?

Ocurre una cosa muy curiosa: nos encontramos con grandes sectores de la sociedad que tienne visiones mucho más claras de lo que es el estado y lo que es la nación que el propio gobierno.

Felipe Calderón, cuando le hablan de historia, el único periodo que quiere reivindicar es la ¡Revolución Cristera! Mucha otra gente se acuerda de lo que hicieron los Cristeros, a los maestros, de cómo les cortaban las orejas, de cómo les cortaban la lengua, son unas cosas bien bárbaras.

La gente tiene una memoria de lo que es el país, y tiene una visión de lo que es el estado. Es una de las cosas que nos ha permitido mantenernos como nación, y que no nos acabemos de desfondar. ¡Porque lo que han hecho estos señores es desmantelar el estado! Y eso es un drama. Tienes una sociedad que necesita al estado, para que la proteja, para funcionar, para establecer una economía, y tienes un gobierno que cree que el estado no sirve, y que hay que acabar con él. Es un gobierno que está operando en contra de su población. Es una barbaridad.

H: ¿Tu dirías que más o menos estas a favor de una opción de movimiento social, política, electoral?

Yo creo que necesitamos hacer un cambio. Necesitamos hacer un cambio urgente. Y necesitamos hacer el cambio de manera pacífica.

En México ya se ha ensayado la vía violenta, y fue desastrosa. Es una vía que, entre otras cosas entraña mucho dolor. Y es una vía muy peligrosa, es grave cuando la gente que entra a la vía armada se corrompe, ahí los resultados son terribles. Acabas con asesinatos y ríos de sangre.

¡Necesitamos hacer un cambio, necesitamos construir desde abajo, desde la sociedad, a partir de movimientos como el Sindicato Mexicano de Electricistas, a partir de movimientos como Sin Maíz No Hay País! Etc.

Y lo tenemos que modificar a través de informar y concientizar a la gente.

Yo te voy a ser franco: a mí me gusta muchísimo hacer historietas de detectives, y hacer historietas de ficción, esas cosas me encantan, me divierten. Pero yo creo que ahorita, sería una irresponsabilidad hacer historietas que no te hablen por ejemplo de lo que es el alza impositiva, de lo que viene, lo que es la inflación, etc.

Te quiero poner un ejemplo que ha definido mi actitud. Hablaba con Ziraldo, caricaturista brasileño, y él me contaba que en Brasil y en Argentino hubo una dictadura más o menos al mismo tiempo. Pero que en Argentina se plegaron, no dijeron nada, se callaron. Y en Brasil todos los sectores que pudieron seguían gritando, y cuando les permitían hablar quedito, hablaban quedito, ¡y en cuanto podían gritaban! La diferencia fueron miles de muertos y desaparecidos. La diferencia es que en Argentina hubo una represión brutal, y que nadie dijo nada. Y la represión fue así porque nadie dijo nada.

En la medida que nosotros informemos, gritemos, divulguemos información, a la medida que hagamos un gran irigot sobre estas cosas, les estamos quitando margen de maniobra a estos gobiernos de derecha. Y yo creo que si lo hemos hecho.

¡El proyecto de Calderón en torno a los medios era muy claro: Calderón venia a cerrar los medios! Y cerró a Carmen Aristegui. Y fue la presión de la sociedad que logro restaurar a Carmen Aristegui. Y nosotros, cuando vimos que venía Calderón por este lado, cuando vimos que le habían dado el triunfo a Calderón, dijimos, ni modo, vamos a sacar El Chamuco. Ellos vienen a cerrar espacios, y nosotro los vamos a abrir. Y les complicamos la jugada. Les complicamos todo.

[ARISTEGUI CARICATURA]

Eso es parte de una actitud militante (si quieres), pero es una actitud cívica. Es una forma de resistencia civil, que yo creo que ha sido eficaz. Y vamos a mantenerla. Y sí, vamos a usar la vía electoral mientras se pueda. Cuando haya otras opciones, le entramos.

Aquí ocurrió una cosa muy seria. Los movimientos de izquierda y de derecha han sido a lo largo de la historia como movimientos pendulares. Hay periodos de acenso de la derecha y de acenso de la izquierda. Entonces, vivimos un periodo larguísimo de acenso de la derecha. Y entra en crisis.

Yo espero que ahora empiece un periodo de acenso de la izquierda. Y eso ya se ha empezado a dar en Latinoamérica. Obviamente Estados Unidos está haciendo esfuerzos enormes por pararlo. Hizo un esfuerzo enorme por parar a Zelaya en Honduras. Le metió el hombro al chileno este Piñera  que acaba de ganar en Chile...

Pero lo que está creciendo en términos reales en Latino América, es la disidencia, la rebelión, la resistencia contra el fenómeno neoliberal. 

Están por entrar a nivel de pobreza dos millones de gentes que estaban por encima del nivel nominal de pobreza.

Hoy en día, si tú tienes un salario de $12,000 el gobierno te quita alrededor del 41.2% de tu salario, ya directo. La inflación te quita otro cacho. Entonces, estás hablando de que en enero, con los gasolinazos, con las alzas de los productos básicos, tienes una pérdida del poder adquisitivo de un 5-10%.

Todavía no lo podemos medir, porque todavía no tenemos los datos exactos de cuanto es la inflación. Es una pérdida muy seria... Mucha gente apenas se va  a dar cuenta que no le alcanza. De repente cuando empiece a ver números rojos, va decir, ¡a cabrón!

¡Lo que es increíble es que todo esto es básicamente para preservar los privilegios fiscales de 100 cabrones!

¡Es una barbaridad! ¿Cómo nos dejamos?

H: Que se te ocurre que pueden hacer ahora con el Carstens en el Banco de México?

No me preocupa mucho Carstens, la jugada de ellos es muy clara. La oligarquía va a hacer todo lo posible porque quede Peña Nieto. El problema no es el PAN es la oligarquía. Es un grupito de ricos, que son increíblemente ricos, increíblemente hijos de la chingada, no les importamos ni un pepino. Para estos cuates lo único que importa es mantener las ganancias, que son increíbles, y el sufrimiento de la gente les vale madres. Y lo que es más grave, no les preocupa la posibilidad de un estallido social. A  si me preocupa. Yo lo veo venir. El problema es que un estallido social conlleva muchísimo dolor. Y además, luego tiene resultados que no son los que tú quieres.

Creo que la guerra contra el crímen ha sido una forma de parar el estallido social. Pero si siguen con estas políticas esto va a acabar mal. Porque ellos podrán ir a Paris para gastarse su lana, pero aquí puede haber un pinche destripadero. Eso a mí me preocupa.

H: ¿Crees que quieren meter un registro electrónico de renovar el fraude...?

Peña Nieto es una otra forma de renovar el fraude, los pactos con el PRD, también son otra forma de renovar el fraude. Es hacer todo para que la gente no decida. Hacer como que hacen todo para que la gente decida, y no decida.  

Vivimos en un estado totalitario. ¡Y la gente no lo ve! Vivimos en una televisión totalitaria, es una dictadura política televisiva totalitaria.

H: ¿Cómo sientes que ha cambiado el rol de los caricaturistas históricamente?

Los caricaturistas son un sector sumamente heterogéneo. En toda época ha habido caricaturistas de derecha, caricaturistas de izquierda, y yo estoy convencido que uno de los percusores de la revolución mexicana fueron las redacciones de periódicos como El Hijo del Ahuizote, y El Colmillo Publico. Ellos estaban metidísimos en el rollo.

No hay que olvidar nunca, que  El Hijo del Ahuizote en 1901 lo dirigieron los Flores Magón, y luego Juan Sarabia, y  El Colmillo Publico lo dirigió Jesús Martínez Carrión. Eran sectores liberales anarquistas radicales, comprometidos con los movimientos de su tiempo. Ellos organizaron (entre otras cosas) la Huelga de Cananea. No es cualquier cosa. 

El caso de Posada es curioso, porque él era un Porfirista convencido. Posada, durante casi toda su vida, estuvo convencido que Porfirio es la buena onda. Y además estuvo convencido por razones que uno podría compartir: Porfirio era un liberal, peleó contra el bando conservador…

Al régimen PRIsta le funcionó muy bien exaltar a Posada y no exaltar a los caricaturistas que fueron los verdaderos precursores de la revolución mexicana, porque al final de cuentas Posada es una figura que el PRI pudo asimilar muy bien, porque respetaba todas las lógicas porfiristas del poder que también cultivó el PRI.

Sin lugar a duda los Flores Magón,  Jesús Martínez Carrión eran personajes muy difíciles de asimilar para el régimen, porque eran gentes que pelearon por la libertad de imprenta, en contra de la explotación de los trabajadores muy directamente, que eran militantes muy activos. Representaban una oposición que estuvo siempre mucho más a la izquierda que los regímenes Priistas.

Posada además era un personaje muy curioso, porque no tenia biografía. Entonces se la inventaron.

Obviamente se la hicieron a su manera: precursor de la revolución, a favor de los obreros, campesinos, etc., etc., etc. Lo que no te cuentan, es que también defendía las reelecciones de Díaz. Eso siempre. Y cuando Díaz se va, hace berrinche. Se enoja. Se enoja con los que lo critican.

H: ¿Cómo funcionaron las becas con el Guggenheim?

Me dieron la beca para el periodo 2002-2003, e hice dos libros y medio con esa beca. Me senté a escribir lo que tenia investigado hace ya tiempo. Me sirvió para sentarme a escribir el rollo. Que fue el libro de Lerdo, El País  del Ahuizoteel libro sobre los primeros cuatro años del gobierno Tuxtepecano, que se llama El País del llorón de Icamoley una parte del libro de Posada, que es Posada: Mito y Mitote.

H: Además de abrirle el ojo y la conciencia directamente a través del texto explicito, ¿que papel crees que juega el arte en otórgale a la gente una forma de pensar distinta?

¡¿Concientizar?! ¡Puede engañarlo durísimo! 
Yo creo que una parte importantísima del discurso oficial se estructura a partir de los escritores y artistas. Le sirvió al PRI, a Estados Unidos, a todos los estados les sirve.

Ahí lo que importa, lo que define la diferencia, es si el artista está dispuesto a comprometerse, a rebelarse ante el modo dominante.

Chomsky explica con claridad cómo de repente los intelectuales son totalmente incorporados. Primero se convencen a sí mismos la validez del discurso oficial, y luego se convierten en los principales difusores de este discurso oficial. Y hacen un daño de la chingada.

Es curioso porque las épocas complejas, las épocas interesantes, en las que hay movimientos sociales, se debaten cosas de fondo, temas realmente más profundos.

Si tú ves el trabajo de los intelectuales de actualidad, te das cuenta que son de una trivialidad alucinante. Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín  son voceros de la oligarquía, grandes empresarios, muy ricos, en contextos muy pobres. Son más empresarios que intelectuales. En cambio, la revolución mexicana en su momento dio debates fantásticos: hay que releer los debates de los Flores Magón, de Luis Cabrera… de todos estos cuates. Los lees y te das cuenta que hay una cantidad de vida ahí impresionante.

En cambio, discursos oficialistas de hoy dan vergüenza ajena. Son discursos hegemónicos a favor de una oligarquía bastante mezquina.

H: ¿Cuando haces trabajos para niños, también piensas en concientizar a los niños?

No. Ahí lo que me mueve mucho son mis hijas, lo hago para ellas. Y antes de que nacieran, los hacía para ellas también.
 A mí me divierte hacer ese trabajo, es padrísimo.

H: ¿Y tú leías historietas de chico?
Si, muchas. Todo lo de Marvel, y después me llego lo del Spirit, y para mí fue como una revelación. Después le entre al comic europeo, me gustaba mucho Tin Tin, me gustaba mucho Asterix, y después empecé a leer Metal Hurlant  (todo lo de Heavy Metal). Luego empecé a leer Pequeño Nemo, y Krazy Kat, y Feiniger, y todas esas cosas. A mí me encantaban.


Es decir, no había libros para niños, estaban los clásicos, los de Anderson, pero eran cosas bastante ajenas. No eran cosas tan referidas a mi vida cotidiana, a los que yo me pueda identificar, como podría ser ahora La Peor Señora del Mundo y eso nos habla mucho que existe en todo el mundo y en el país. Los chavos ahorita leen esas cosas y están leyendo de su vida. Acaba de sacar Elena Poniatowska un cuento tan bonito, que se llama La Vendedora de Nubes, tuve la suerte de que me pidiera ilustrarlo. El cuento es tan bonito, y habla tanto de nosotros, ojala y hubiera tenido eso cuando era chavo. Me hubiera encantado.

Yo creo que le entro a la ilustración de literatura infantil así con ganas porque son los textos que hubiera querido leer de niño.